Elecciones brasileñas

“Las mujeres negras y periféricas tenemos poder”, dice una de las ediles más votadas

Áurea Carolina conquistó 17.420 votos, algo inédito en Belo Horizonte capital de Minas Gerais

Belo Horizonte (MG)

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"El papel de la izquierda es comunicarles a las personas que existe una forma de hacer política de manera innovadora y democrática", dice Áurea / Foto: Archivo personal

La legisladora más votada de la historia de Belo Horizonte – capital del estado de Minas Gerais, región sudeste de Brasil – es joven, negra y proviene de la periferia. Con expresivos 17.420 votos – conquistados sin grandes gastos de campaña y sin padrinos políticos, pero con una inmensa militancia política – Áurea Carolina, del partido político de izquierda PSOL, es la primera edil del partido en la capital de Minas Gerais (MG), al lado de la actriz y directora Cida Falabella, también del PSOL.

Ellas integran el movimiento “Muchxs – por la cuidad que queremos”. En entrevista con Brasil de Fato MG, Áurea analiza el escenario político nacional y municipal y apunta los principales desafíos de su mandato.

Brasil de Fato – ¿Qué significa tener una mujer negra como la legisladora más votada de la historia de Belo Horizonte?

Áurea Carolina – Es una demostración de la fuerza de las luchas feministas, antirracistas, de las luchas cotidianas que resisten en la ciudad. Esta victoria también es una demostración de que la representatividad importa y que tener personas con ese perfil es realmente muy importante para que avancemos.

Su victoria llega en un contexto de golpe y de varios intentos de quitar derechos. ¿Su mandato puede ser considerado un lugar de resistencia?

Sin dudas, el mandato va a ser un polo de articulación de las luchas, del debate crítico y de proposiciones para la ciudad. Un lugar para luchar contra la violación de nuestros derechos.

En varias ciudades, el número de votos nulos, blancos y abstenciones superó a los candidatos más votados. Al mismo tiempo, algunos de ellos se promovieron usando el discurso de la negación de la política, diciendo que no son políticos. ¿Cómo enfrenta esa situación de descrédito a la política?

Creo que esto indica el descrédito en la política tradicional y, al mismo tiempo, una despolitización, fruto de la idea de que no sirve participar, de que el voto no hace ninguna diferencia. La Operación Lava Jato [que investiga casos de corrupción en torno a la petrolera estatal Petrobras] y todo este contexto de golpe consiguieron desmovilizar a la población.

Entonces, nuestra tarea es decirles a las personas que la política puede ser diferente, bonita, democrática, para que ellos vuelvan a querer ejercer su derecho al voto, una de las muchas instancias de participación política. Mi elección es una demostración de eso. Yo no tengo herencia política, no tengo padrinos políticos, no soy empresaria. Hice un recorrido autónomo con los movimientos sociales. Creo que el papel de la izquierda es comunicarles a las personas que existe una forma de hacer política de manera innovadora y democrática.

Al mismo tiempo que hubo victorias importantes de la izquierda en las elecciones, también existe un fortalecimiento de partidos de derecha y de una agenda ultraconservadora. ¿Qué hacer frente a este contexto?

Ampliar el debate político. Nuestro mandato pude ser un espacio para contribuir en este enfrentamiento. Por ejemplo, el debate sobre género y sexualidad en la educación, que viene siendo atacado, nosotros podemos abordarlo de otra manera, en espacio de educación popular, proponiendo que las personas piensen juntas. Yo creo que tenemos una chance de ayudar en ese sentido. El mandato también puede estar atento a las actuaciones de la Alcaldía, hacer una fiscalización más efectiva, tornar públicas informaciones que muchas veces no llegan a la población

¿Cómo será organizado su mandato?

Nosotros proponemos un mandato compartido. Las “muchxs”, Cida Falabella (PSOL) y yo creemos que esa construcción tiene que darse de un modo que podamos tomar decisiones colectivamente, hacer de ese espacio un lugar de educación popular, de deconstrucción de privilegios. El mandato va más allá del trabajo legislativo, es un activador de posibilidades que hace tiempo ya desarrollamos en el cotidiano de resistencia, pero con pocos recursos y poca visibilidad. Entonces, el mandato amplifica eso, le da más visibilidad.

¿Cuál es la principal enseñanza de las elecciones del 2016?

Que las mujeres negras y periféricas tenemos poder, que podemos ocupar los espacios y que somos muchas y podemos mucho más, incluso con toda esa ola de fascismos que estamos viviendo. La política puede ser encantadora. Yo quiero agradecer los miles de votos de las personas que soñaron juntas y apostaron. Fue muy bonito llegar hasta aquí.