RESISTENCIA

Cooperativas de la reforma agraria cambian la realidad de los Sin Tierra en Brasil

Integrantes de asentamientos hablan sobre sus formas de organización

MST | English version | São Paulo

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Productos de la Apecol, cooperativa del estado de Rio Grande do Sul, en la Feria de la Reforma Agraria en São Paulo / Kelito Trindade

La logística para viajar hacia la 3a Feria Nacional de la Reforma Agraria exigió diversos modos de organización, entre ellos, la cooperación. De norte a sur y este a oeste de Brasil se puede encontrar experiencias que culminaron en una diversidad de producción de alimentos saludables, disponibles hasta domingo (6) en la ciudad de São Paulo.

Una de las experiencias vino del interior de Rio de Grande do Sul, estado de la región sur de Brasil. La Asociación de Productores Ecológicos Conquista de la Libertad (Apecol) produce cerca de 50 variedades de semillas de frijol negro y carioca. La iniciativa es nueva - tiene solo tres años - y es una de las principales referencias para el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en la producción de semillas de frijol orgánicas.

La integrante del asentamiento Marli de Oliveira, de 47 años, está en la Feria Nacional y cuenta que la cooperación fue fundamental para que la Apecol presentara por primera vez cerca de 15 variedades de frijoles en el evento más grande en diversidad de alimentos del país.

“Nuestra unión vale la pena por la asociación porque nos permite comercializar lo que producimos y tener la perspectiva de una vida más digna en el campo. Si no hubiera la asociación, probablemente no estaríamos aquí hoy. Aquí el trabajo de las nuestras 22 familias es valorado, es un espacio donde somos reconocidos porque muchas veces las personas critican los Sin Tierra sin saber lo qué dicen”, relatan.

La Feria de la Reforma Agraria recibe también la producción de la Cooperativa de Campesinos del Sur de Minas. Fue fundada en 2012 como una herramienta de organización de las familias Sin Tierra y está localizada en el municipio Campo do Meio, en el estado de Minas Gerais

Entre los principales ítems de comercialización en la feria está el café Guaií, principal producto de la cooperativa. Actualmente la producción es de 4 mil sacos de café al año y se espera llegar a 15 mil sacos de café en la próxima cosecha. “La idea es alcanzar la máxima producción orgánica de café”, explica Roberto Carlos do Nascimento, integrante del asentamiento, de 46 años.

Además del café, se puede encontrar en la mesa de Minas Gerais en la feria otros alimentos de la cooperativa, como pimientas en conserva, raspadura [panela], harina de maíz, dulce de guayaba, salsa de tomate y dulce de leche producidos por tres asentamientos y once campamentos. Un total de 500 familias que viven en los asentamientos y pequeños productores locales están implicados en la producción, que comprende también miel, semillas, azúcar moreno, hierbas medicinales y mermeladas. La mayor parte de las áreas destinadas al cultivo está certificada como orgánica y otras, principalmente en los campamentos, pasan por un proceso de transición agroecológica.

Según Nascimento, la cooperativa es un modo de fortalecer el proceso de cooperación entre las familias y la estructura de la producción, industrialización y comercialización de sus alimentos. Él argumenta que ese trabajo basado en la cooperación posibilita caminar a paso rápido en dirección a un nuevo modelo de sociedad. “Se puede ver como es importante una herramienta que ofrezca este soporte para nuestro fortalecimiento. Por eso la cooperativa es fundamental”, concluye.

Otra iniciativa presente en la feria viene del estado de Sergipe y cambió la realidad de 26 mujeres del Asentamiento Caraíbas. Se trata de la Cooperativa Mixta de Agricultores Familiares del Asentamiento Caraíbas Dulce Hogar (Coomafac por sus siglas en portugués), localizada en el municipio de Japaratuba.

Allí las campesinas preparan más de 20 tipos de alimentos, entre ellos, pasteles, galletas y pan de queso. Según Eliene dos Santos, de 44 años, la organización de las mujeres en la agroindustria y en la cooperativa ocurrió por la necesidad de agregar valor a la yuca que producen en los lotes de la Reforma Agraria.

Eliene cuenta que durante los últimos siete años, el principal cambio en la vida de las mujeres en la cooperativa fue la economía. “No teníamos ingresos, ni acceso al [programa] Bolsa Familia. Dependíamos totalmente de nuestros maridos, pero hoy tenemos autonomía financiera y podemos comprar porque sabemos que podemos pagar. Es una iniciativa que cambió radicalmente nuestras vidas, porque ahora podemos decir así: ‘tengo lo mío, no dependo más del dinero de mi marido’. Podemos comprar cosas para nuestros hijos, muebles para nuestros hogares y nos sentimos muy orgullosas de saber que contribuimos en este sentido”, concluye.

Edición: Gustavo Marinho | Traducción: Luiza Mançano