PROTESTA PACIFICA

"Solidaridad ayuda a mantener salud física", afirman huelguistas de hambre brasileños

Privados de alimentación desde el 31 de julio, los militantes reciben constantes visitas y demostraciones de apoyo

Leia em português | Read in English | Brasil de Fato, en Brasília (DF)

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Militantes participan de acto político en Brasilia rodeados de personas que los apoyan / Adi Spezia/ MPA

Sin alimentarse desde el 31 de julio, los siete militantes de movimientos populares que están en huelga de hambre en Brasilia (DF) se encuentran en estado avanzado de debilidad física.

Según el equipo médico que acompaña al grupo, en la fase actual de la protesta, el cuerpo ya responde con más fuerza a la privación de comida, llevando a alteraciones fisiológicas, déficit de atención y considerable perdida de peso. El resultado de esa combinación de factores es el agravamiento del cansancio físico y mental.

La fatiga, sin embargo, no impide al grupo seguir adelante: es que donde sobra solidaridad, no falta alimento. Con el ritmo intenso de visitas y demostraciones de apoyo por parte de diversos individuos, grupos e instituciones, los militantes afirman que se sienten estimulados a seguir en la lucha.

Es lo que cuenta, por ejemplo, el huelguista Vilmar Pacífico, del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Terra (MST), que, con cada nueva visita, se siente revigorizado.

“Todo eso es una corriente, es muy importante. Las visitas, para nosotros, son todo. Yo acostumbro decir que son el arroz con frijol, un alimento muy fuerte”, considera.

Veterano en la lucha popular, el huelguista Luiz Gonzaga da Silva, Gegê, miembro de la Central de Movimientos Populares (CMP), milita desde la adolescencia. El considera que la solidaridad es fundamental para lidiar con todos los procesos relacionados con la lucha de clases, como es el caso de la huelga de hambre.

Gegê cuenta que se siente grato por las visitas y los abrazos constantes que ha recibido de otros militantes, grupos, instituciones, artistas y personalidades políticas.

“Aprendí, desde que tenía 14 años, que, sin tener solidaridad de clase para la clase, no hay explicación sobre porque vivir. Esa palabra siempre fue muy fuerte en mi supervivencia en todos los momentos difíciles”, revela.

El médico Ronald Wollf, uno de los profesionales de salud que acompañan a los huelguistas diariamente, explica que la debilidad física afecta fuertemente el lado emocional de los militantes, aumentando, por ejemplo, su irritabilidad.

Ante eso, según el médico, los sentimientos positivos – como es el caso de la solidaridad y de la fraternidad – funcionan como motor de vida, ayudando al equilibrio energético y, consecuentemente, a la manutención del organismo.

“La emoción, el humor son un alimento para la afectividad, para el espíritu, y tienen una repercusión muy grande sobre la materia, sobre el cuerpo. Existen varios estudios que van en esa línea”, explica.

Wollf cuenta que el equipo médico observa una mejora en el cuadro clínico y también en el comportamiento de los huelguistas los días en que el movimiento de visitantes es mayor.

“Notamos después, a lo largo del día, que ellos permanecen mucho más activos, menos quejosos con relación a dolores. Ellos bromean más, nos piden contar un chiste o ellos mismos nos cuentan uno a nosotros”, ejemplifica.

Los siete militantes reciben visitas diariamente en el local donde están alojados, en el Centro Cultural de Brasilia (CCB).

Edición: Diego Sartorato | Traducción: Pilar Troya