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Español: "Brasil vive una grave crisis económica, social y ambiental", dice João Pedro Stedile

El Diario vasco Berria entrevistó al líder del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), João Pedro Stedile


Por Adrián García, Diario vasco Berria /Resumen Latinoamericano

João Pedro Stedile | Foto: Rafael Stedile/BdF

Diario Berria: Argentina, Venezuela, Brasil… Parece que hay un movimiento muy fuerte en Latinoamérica para derribar a la izquierda.

João Pedro Stedile: En los últimos 15 años, en Latinoamérica, hubo una disputa permanente en alrededor de tres proyectos. El neoliberalismo, que interesa a las empresas y al gobierno de Estados Unidos; y que fue hegemónico en México, Colombia, Perú, Chile y América Central. El neo desarrollismo, que fue un pacto entre la burguesía local con los trabajadores; y que predominó en Brasil, Argentina y Uruguay. Y el que fue producto del ALBA, que era anti-neoliberal, anti imperialista y de integración popular continental, hegemonizado por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
Frente a la situación que actualmente estamos viviendo en función de la crisis mundial del capitalismo, los tres proyectos están en crisis. Y eso está afectando la economía y, por lo tanto, las condiciones de la población en todo el continente. Por supuesto, siempre que hay elecciones en un marco de una crisis, los gobiernos son responsabilizados y la oposición, de cualquier corte ideológica, gana fuerza. Ese es el escenario general.

Desde fuera parece que la sociedad brasileña esta divida. El impeachment contra Rousseff es visto como un golpe de estado encubierto por una parte de la población. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Brasil vive una grave crisis, histórica, que tiene carácter económico (la economía y la industria no crece hace tres años), social (las condicione de vida empeoraron, el desempleo alcanza a 9%, etc.) ambiental, por la agresiones del capital a los recursos de la naturaleza, y también político. Frente a las crisis, cada sector social procura presentar sus proyectos de salidas. Entonces, la burguesía -los empresarios- está dividida entre volver al neoliberalismo, que causó tantos problemas al país, o perfeccionar el neo desarrollismo. Pero ellos representan sólo el 1% de la población. Hay un sector de la pequeña burguesía, que es ideológicamente muy reaccionaria, y que sale a las calles presentando como salida, tan sólo, el cambio de gobierno, incluso pidiendo el regreso de los militares, y sobre todo la subordinación de nuestra economía a los Estados Unidos. Y maquillan su discurso contra la corrupción, cuando la corrupción es un hecho en todos los países capitalistas del mundo. Ellos representan el 8 % de la población brasileña. Y está la clase trabajadora de la ciudad y del campo, que somos el 85% de la población. La gran mayoría está atónita, no comprende lo que está sucediendo. Las organizaciones sindicales, populares y de la sociedad (como iglesias, intelectuales, etc.) estamos en las calles para impedir un golpe institucional. Pero aún estamos divididos. La grande mayoría de la gente no fue a la calle, y aunque no acepta el golpe, tampoco está discutiendo un proyecto alternativo para afrontar la crisis. La cuestión es que la crisis es grave, profunda, y se tardará años, para salir de ella, porque depende de que las fuerzas sociales tengan un proyecto alternativo que logre aglutinar la mayoría de la población. De ahí que la crisis y las disputas políticas seguirán por mucho tiempo, todavía.

¿Hay una campaña mediática y judicial contra el Partido de los Trabajadores (PT) como denuncia Lula?

Entre los sectores de la derecha brasileña hay varios núcleos que intentan dar dirección política para salir de la crisis. Hay el núcleo de los empresarios que, como decía anteriormente, están divididos. Hay en núcleo de los partidos conservadores (PMDB, PSDB, DEM) que, además de estar divididos, también están involucrados en la corrupción. Y hay uno ideológico de la derecha que es formado por una alianza entre el poder judiciario y la Rede Globo de televisión. Ellos son los que hacen la campaña diaria, mediática, en la sociedad. Y sus objetivos son: volver al proyecto neoliberal y de realineamiento con Estados Unidos. Para eso, necesitan en primer lugar derrumbar el actual gobierno; desmoralizar a Lula, para que no logre presentarse como candidato en el 2018, porque podría ganar las elecciones y volver al neo desarrollismo; y, por último, desmoralizar a la izquierda como un todo, para que no sea una alternativa política frente la gravedad de la crisis.

¿Cómo han afectado los escándalos de corrupción a la credibilidad del PT?

En cada sector de la sociedad brasileña tiene un impacto diferente. Entre la burguesía y la pequeña burguesía, ha resultado en un odio, fascista, incomprensible, inclusivo de agresiones en las calles, en los restaurantes… Entre la clase obrera, hay influencias, pero no tantas. En general, los trabajadores desorganizados critican al actual gobierno, pero defienden con nostalgia los tiempos de Lula. Claro que hay un desgaste del PT como partido, pero eso está afectando a todos los partidos. ¡La credibilidad de los políticos entre la opinión pública es de solo 0,05%!

¿Usted cree que fue acertada la nominación de Lula a ministro? Ha recibido muchas críticas acusándolo que lo hacen para salvaguardarle de la acusación de blanqueo.

En los últimos tres años el gobierno Dilma fue muy malo. Sólo hizo goles contra sí mismo. Porque montó un ministerio de corte neoliberal, y con eso no sacó la economía de la crisis, al mismo tiempo que perdió la base social que la eligió. Y por eso el gobierno Dilma, de cierta forma, traicionó las promesas de campaña y por eso no recupera su popularidad. El regreso de Lula es, en realidad, una transición. Es el fin del gobierno Dilma, de la alianza con el capital financiero y los neoliberales, y la posibilidad de tomar medidas neo desarrollista. De, al menos, enfrentar la crisis económica con propuesta de fortalecimiento de la industria, del mercado interno, para recuperar la renta y el empelo. Lula es una señal que el gobierno cambió. No tiene nada que ver con su protección judicial. Incluso porque el proceso judicial en el que está involucrado incluye a todos sus familiares, su esposa e hijos, y entonces, ellos seguirían sin ninguna protección especial.

¿Qué papel puede jugar en salvar al gobierno el ex presidente Lula?

Como dije, la presencia de Lula en el gobierno Dilma, significa un apartamiento de las influencias neoliberales, y recomponer un arco de alianzas populares, de fuerzas políticas y partidarias, para recomponer los fundamentos del neo desarrollismo que se base en el mercado interno, en la inversión en la industria y políticas públicas a favor de los más pobres.

Si el PMDB lograse derribar al PT, ¿peligrarían las ayudas sociales y el modelo social de Brasil?

El PMDB no es un partido burgués clásico. El PMDB está dividido por que es sólo una federación que aglutina bajo una sigla múltiples e diferentes intereses burgueses, oportunistas de cada estado o sector empresarial. Una parte sigue con Dilma y el neo desarrollismo. Hay sectores incluso de izquierda, como el senador Requiao, del estado de Paraná. El 40% son claramente neoliberales y apoyan el golpe. Comandados por el vice-presidente Michel Temer, y por el diputado, Cunha, presidente de la Cámara, envuelto en un proceso del Supremo Tribunal Federal, que lo puede encarcelar a cualquier momento. La misma derecha que va a la calle tiene odio también a ellos, porque todos saben que es la parcela más corrupta del PMDB. Si ese sector del PMDB se junta con los demás sectores derechistas y logren –“¡que Dios nos libre!”-, un impecheament de la presidenta Dilma, su programa de gobierno será netamente neoliberal y de subordinación a los Estados Unidos. Y sólo profundizaría la crisis económica, social y política. El país entraría en el caos.

¿Cómo ve el futuro del PT? ¿Podrá Dilma Rousseff hacer frente al juicio político que han abierto en su contra?

Yo creo que hay fuerzas progresistas en la sociedad, que podrán reflejarse en el parlamento y liberar al gobierno Dilma del impeachment. Pero nadie sabe. Así y todo, lo que es cierto, es que a partir del final del proceso de impecheament tendremos solo dos escenarios posibles. Uno, la derecha gana, tumbar al gobierno, y entonces implanta un gobierno neoliberal, y el país entrar en una confrontación política grave. El otro, Dilma ganar, pero como gobierno cambiar y Lula pasa a ser el grande referente, montando un nuevo equipo e intentando salvar la economía en un nuevo pacto con los trabajadores y la industria. En cuanto al PT, nadie puede arriesgar una previsión. Podrá seguir como un partido electoral fuerte de corte socialdemócrata. Pero ya no es más la hegemonía en las fuerzas de la izquierda. Lo más probable es que la izquierda se reorganice sobre otros marcos, que incluyan los militantes del PT. Pero para esa reorganización de la izquierda brasileña, no va depender de congresos partidarios, sino del re ascenso del movimiento de masas. Es la única fuerza real, que pueda dar un salto en la historia, producir nuevos líderes, nuevas forma de lucha y nuevos instrumentos políticos.