Cárceles

Número de presos en Brasil crece 167% en 14 años

El 37% de las personas privadas en Brasil aún no tienen condena

Redacción

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Segun el informe, la mayoria de las personas presas son negras y tienen baja escolaridad / Wilson Dias/ABr

En 14 años, desde el año 2000 al 2014, 389.477 personas ingresaron en el sistema penitenciario brasileño, llegando a las 622.202 personas privadas de la libertad. Ese crecimiento representó un aumento del 167% de la población encarcelada. Con ese número, Brasil está en el 4° lugar del ranking de países con la mayor cantidad de personas encarceladas en el mundo.

Los datos responden a un levantamiento realizado por el Departamento Penitenciario Nacional (Depen) del Ministerio de Justicia (MJ) divulgado el martes (26), con datos actualizados en diciembre del 2014.

Apenas Estados Unidos, Rusia y China, en orden decreciente, tiene más presos que Brasil. La población carcelaria brasileña es mayor que la de la India, país cuya población es de 1.200 millones de personas. Si se mantiene el ritmo del aumento de encarcelados, en 2075, el país tendrá el 10% de la población brasileña en la prisión.

Perfil de las personas privadas de la libertad

Del total de presos (622.202), el 40% está en situación prisión preventiva, o sea, aún no fueron condenados ni siquiera en primera instancia.

El perfil etnico y social de las personas privadas de la libertad apunta para un padrón en las cárceles brasileñas. Según el estudio, el 61,6% de los presos son negros (negros y pardos)- mientras que en Brasil son el 53,6% de la población. Los datos también señalan que apenas el 9,5% concluyó sus estudios secundarios, cuando la media nacional es de 32%.

Alternativas

Renato de Vitto, director del Depen, comentó con Brasil de Fato los datos relevados. Para el funcionario penitenciario, hay un numero excesivo de casos de prisión provisoria desnecesarias en el país. “El 37% de los casos en que las personas respondan al proceso no reciben condena de prisión. O son absueltas o reciben penas alternativas”, reveló De Vitto.

Según su evaluación, métodos alternativos como la pulsera electrónica, podrían ser utilizados, restringiendo la prisión preventiva a casos graves. Para el director del Depen, la eficacia de la prisión debe comenzar a ser cuestionada.

“La pena de prisión es un remedio caro, amargo y que agrava la enfermedad. En 1990, teníamos 90 mil presos. Hoy tenemos 622 mil. Hoy, con 530 mil personas presas de más en la cárcel, ¿alguien se siente más seguro? Tal vez la formula ‘si tenemos más crímenes, vamos a prender más’ no está funcionando”, reflexiona.

De Vitto también acredita que los datos recogidos deben ser leídos con cautela, especialmente en relación al perfil de los presos.

“La verdad, no hay una característica intrínseca de esos grupos. No se puede hacer una evaluación del crimen sólo a partir de quien lo comete, pero da una perspectiva de los órganos de control. No hay una tendencia de cometer crímenes por tener menos recursos o menos escolaridad. Lo que hay es una tendencia del sistema de Justicia y de las policías de criminalizar al pobre, al excluido”, finalizó el director del Depen.

Traducción María Julia Giménez  

Edicción: Camila Rodrigues da Silva.