Entrevista

“Tener una presidenta refuerza la identificación de las mujeres con la política”

Para Nalu Farias, de la Marcha Mundial de las Mujeres, histórico de lucha de Dilma es importante para el feminismo

Rosário (Argentina)

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Feminista brasileña, Nalu Farias analisa la situación política del país suramericano / Foto: Reproducción

En el marco del Encuentro Regional “Agricultura en transición” que se realiza esta semana en Rosario, Notas entrevistó a Nalú Faria, feminista brasileña y dirigente de la Marcha Mundial de Mujeres. La militante analizó la actual situación política y social de Brasil, el rol de las mujeres y el feminismo en la lucha contra el golpe de Estado a Dilma Rousseff y las perspectivas del movimiento de mujeres continental.

- ¿Cómo ves la situación de Brasil con el golpe institucional contra una presidenta mujer?

– La situación es bastante grave. Estamos caminando hacia el momento final del impeachment, pero la resistencia sigue. Hoy mismo [por el martes] hay un acto con la presidenta Dilma Rousseff en San Pablo, mañana en Brasilia, y hay todo un proceso de construcción de frentes, el Brasil Popular y el Brasil Sin Miedo, desde donde se está articulando toda la resistencia al golpe.

Lo que hemos discutido justamente es que cuando que se confirme el impeachment, que es un juego de cartas marcadas, nosotras y nosotros no vamos a reconocer a este gobierno golpista, vamos a seguir luchando por la democracia del país y la soberanía del pueblo.

- ¿Qué lugar ocupan el feminismo y las mujeres en la resistencia a ese golpe?

– Nosotras las mujeres hemos sido muy activas en este proceso. Incluso hay un reconocimiento general de la fuerte participación de las mujeres y de la juventud.

En Brasil en los últimos años ha crecido y se ha fortalecido el movimiento feminista. Desde los años 2000 cuando nos recuperamos de los impactos del neoliberalismo, ya teníamos un movimiento fuerte desde las campesinas, sindicalistas y la Marcha Mundial de las Mujeres. Pero en los últimos años el feminismo se amplió a sectores desorganizados de la sociedad, volvió a ser un tema de la clase media. Es interesante porque casi todas las jóvenes en Brasil se reconocen feministas. Eso tal vez nos coloca un desafío muy grande, porque no es lo mismo para una joven de clase media decirse feminista que para las mujeres de los sectores populares. También es un desafío para nosotras que somos parte del movimiento más organizado de cómo hegemonizar ese feminismo que está en ebullición.

Después que empezamos la Marcha Mundial de Mujeres, cambiamos incluso la manera en que se organizaba el movimiento en Brasil. Tener una batucada, tener un activismo más permanente, no sólo en aquellas fechas del calendario feminista, estar organizadas para los actos generales… antes si era un acto contra tal o cual cosa, estábamos todas, pero ahora vamos organizadas como bloque de mujeres. Así lo hicimos también en la lucha contra el golpe. Organizamos nuestros actos pero en los actos generales, nos organizamos como mujeres.

Tampoco podemos menospreciar lo que fue el impacto de los gobiernos de Lula y Dilma. Porque las mujeres tuvieron derechos reconocidos, mejoras en sus condiciones de vida,  y eso muchas mujeres lo reconocen como conquista que tiene que ser preservada.

Por otro lado, tener una presidenta mujer, que viene de la lucha también refuerza mucha esa identificación de las mujeres con el mundo de la política, con un mundo que va mucho más allá de lo que tradicionalmente implica ser mujer. Todo eso hace que haya una gran fuerte presencia de las mujeres en la movilización.

- Siempre se acusó al feminismo de marginal, de estar excluido no solo de la sociedad sino de las mismas izquierdas. Hoy hay movilizaciones en distintos puntos del continente contra la violencia machista, por ejemplo, lo que da cuenta de un crecimiento y un terreno ganado en el sentido común de las sociedades de Latinoamérica, respecto a la violencia hacia las mujeres. ¿Cómo ves ese camino hacia adelante?

– Yo creo que no tenemos análisis colectivos sobre ese impacto internacional del feminismo en los últimos años. Por un lado las mujeres, de alguna manera, se cansaron de seguir peleando por cada espacio, estudiando, trabajando, y de repente se dieron cuenta que hay un sistema de opresión. Pero por otro lado, creo también que hay un incremento de la violencia patriarcal, una ola conservadora también. Frente a tanta misoginia y tanto machismo, las mujeres también se insurgen.

El desafío para mí, justamente en un momento en el que prolifera el feminismo, es que también proliferen las voces de las organizaciones feministas. Y cuando una bandera, una lucha es apropiada también por sectores de las clases medias, o artistas y personas ilustres,  es muy fácil que ellas se tornen las voceras.

Como movimiento feminista organizado, que tenemos también la intención de articular la dimensión de clase y de raza, tenemos que ser capaces de tener fuerza de organización y presencia para construir un movimiento feminista que va más allá de pensarlo como una cuestión liberal o de ganancias individuales. Que siga como un proyecto antisistémico, de cambio global de las relaciones de desigualdad y opresión.

- En los Encuentros Nacionales de Mujeres de Argentina viene creciendo la participación año a año, el año pasado fueron 65 mil las que viajaron a Mar del Plata y en octubre se realizará en Rosario. ¿Qué mensaje darías a las mujeres argentinas y latinoamericanas que se van a acercar a este Encuentro?

– Los Encuentros Nacionales de Mujeres argentinos son impresionantes. Muestran la fuerza de la articulación. Mi ilusión es que esa movilización, esa fuerza que se encuentra una vez al año, se pueda concretar en los procesos de articulación y lucha conjunta, en plataformas comunes a lo largo del año.

*Acceda al texto original en español en Notas Periodismo Popular.