Ilegal

La Policía invade la escuela del MST; una persona herida y dos detenidas

Aunque no tenían orden de captura, los policías apuntaron sus armas contra los militantes y dispararon al aire

Brasil de Fato | São Paulo (SP)

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En la mañana del viernes, la polícia civil entró a fuerza en la Escuela Nacional Florestan Fernandes / MST

En la mañana de hoy, 4 de noviembre, la Policía Civil de Paraná y la Policía Civil de São Paulo invadieron la Escuela Nacional Florestan Fernandes (ENFF), del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), en la ciudad de Guararema, estado de São Paulo. Aunque no tenían órdenes de captura, los policías apuntaron sus armas contra los que estaban en la recepción, dispararon al aire y arrestaron dos militantes - que ya están sueltos. De acuerdo a los relatos, el cerco de la escuela fue realizado con 10 vehículos y los policías no tenían identificación.

Los policías llegaron a la escuela alrededor de las 09h25 de la mañana, rodearon el local dando tiros al aire e hicieron saltar la ventanilla de recepción. Los militantes que recogieron los casquillos de bala comprobaron que ninguna era de goma, sino letales.

“Es un abuso de autoridad, violencia innecesaria, ilegal”, afirmó Giane Alves, abogada del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

De acuerdo a Giane, los policías no informaron el motivo de la invasión. “Sospechamos que está relacionado con las operaciones que se están produciendo en Paraná, pero no sabemos que están buscando”, dijo.

En nota publicada en su portal web, el MST dijo “repudiar” la acción de la Policía y “exige que el gobierno tome todas las medidas necesarias en este proceso. Somos un movimiento que lucha por la democratización del acceso a la tierra en el país, no una organización criminal”.

La operación en Sao Paulo no está aislada, acciones similares sucedieron en los estados de Paraná y Mato Grosso do Sul. La Policía Civil ejecuta ordenes de prisión contra militantes del MST, reeditando la teoría, ya repudiada por diversas organizaciones de Derechos Humanos y hasta por sentencias de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, de que los movimientos sociales son organizaciones criminales.

Edición: Simone Freire