DERECHOS

BRASIL | Día Internacional de Lucha contra LGTBfobia muestra disputa contra violencia

En el país, que presenta índices extremadamente altos de transfobia, la población LGTB batalla por su reconocimiento

Leia a notícia em português | Brasil de Fato | São Paulo

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Activistas LGTB alzan bandera del arcoíris en frente al Congreso Nacional durante la primera Marcha Contra la Homofobia / Reproducción

Este  jueves (17) se conmemora el Día Internacional de Lucha contra la LGTBfobia, una fecha para conmemoración de la diversidad contra todos los tipos de prejuicio, una tarea urgente en Brasil, considerado uno de los países que más discrimina y mata personas LGTBs en el mundo.

La fecha es una referencia simbólica a la lucha por los derechos LGTB, una vez que coincide con el día que la Organización Mundial de Salud (OMS) dejó de considerar la homosexualidad como enfermedad, como informa la presidenta de la Red Nacional de Personas Trans (Rede Trans Brasil), Tathiane Aquino de Araújo.

“Conmemoramos el logro del reconocimiento pero eso aún tiene que ser reconocido por todos los aparatos de la sociedad para que se comprenda que la transexualidad y la homosexualidad no son enfermedades, sino parte del comportamiento humano; hay que comprender que no es una opción”, dice.

Hace poco más de dos meses, por ejemplo, el Supremo Tribunal Federal (STF) decidió que personas trans puedan cambiar sus nombres en sus documentos de identificación para que coincidan con sus identidades.  La decisión, sin embargo, se dio solamente debido a un recurso presentado por una persona trans en el estado de Rio Grande do Sul, región sur de Brasil, contra una decisión de primera instancia que exigía que hiciera la cirugía para cambiar de sexo antes de cambiar su  nombre. El caso se tramitó en el Poder Judicial por cinco años.

La caricaturista trans Laerte Coutinho destaca que la lucha por la identidad de género es una lucha por el reconocimiento de la propia existencia. “Descubrir la transgeneridad vino junto al proceso de entendimiento y aceptación de mi homosexualidad. Lo que yo y muchas personas viven es simplemente una búsqueda por la libertad de expresión de género”, explica.

Para el actor y guionista Alberto Pereira Jr., la participación de la población LGTB en los diversos campos de la sociedad es una forma de resistencia, reconocimiento e inclusión, pero hay que expandir ese movimiento.

“A la vez en que la música pop en Brasil, por ejemplo, tiene grandes artistas transexuales, bisexuales, gays, una serie de artistas que logran sobrepasar este sector y tener éxito nacional, hay también una ola represora y conservadora en los aspectos políticos, sociales y económicos”, señala.

Tathiane destaca la importancia de la población LGTB como agente para presionar por sus derechos en la lucha por el trabajo, políticas de salud y contra la violencia. “Así como realizamos peticiones, también proponemos y valoramos acciones en la búsqueda de la construcción de una sociedad de todos, que produzca interacciones. No es normal que una parte de la población tenga menos derechos civiles, como en nuestro caso”.

Alberto Pereira Jr. es el director del documental “Yo Los Declaro…” (Eu Vos Declaro…, en portugués), que narra la historia de familias homoafectivas y sus historias de lucha. La película fue lanzada en 2012, período en que la unión estable entre personas LGTB fue reconocida, seguida de la decisión judicial sobre el matrimonio.

Él cita el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos - de la cual Brasil es signatario - que define que todo ser humano tiene derecho a fundar una familia. “Nadie quiere más que los otros, todos quieren los mismos derechos y las parejas LGTB no los tenían en aquella época y aún tienen que luchar mucho para equiparar sus derechos”, considera.

“Al mismo tiempo hay que considerar que el Legislativo se niega categóricamente a realizar cualquier acuerdo o reparación para reconocer esa necesidad [de cambio]”, añade Laerte.

Incremento de la violencia

Según el informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros e Intersexuales (ILGA), Brasil ocupa el primer lugar en las Américas en cifras de homicidios de personas LGTB y también lidera el asesinato de personas trans en el mundo.

De acuerdo con los datos presentados por el Grupo Gay de Bahia (Grupo Gay da Bahia en portugués), cada 19 horas una persona LGTB es asesinada en Brasil.

Solo en los cuatro primeros meses de este año, 153 personas LGTBs fueron asesinadas en el país. La población trans es la más afectada por esta violencia. Según la Red Trans Brasil, cada 26 horas, aproximadamente, una persona trans es asesinada en el país.

La expectativa de vida de esas personas es de 35 años. “Las desgracias sociales son la exclusión, la falta de empleo, la prostitución como única la alternativa para sobrevivencia”, considera Tathiane.

El caso más reciente es el de la artista y estudiante negra no binaria Matheusa Passareli, asesinada de modo bárbaro después de salir de una fiesta en la zona norte de Rio de Janeiro.

La impunidad es un ataque más a la ciudadanía y dignidad humana, según la persona trans Maria Eduarda, integrante de la Asociación de Transgéneros del estado de Sergipe, en la región nordeste de Brasil, localizada en la capital del estado, Aracaju (ASTRA por sus siglas en portugués). “Hemos percibido que no hay respuesta para  los casos de asesinatos de LGTBs en Brasil, en nuestro estado y municipio. Nos consideran como personas que no tienen familia, ni estudios; somos invisibles para la sociedad”.

La presidenta de la Red Trans Brasil completa que el miedo de denunciar los casos de violencia es uno de los agravantes de la situación. “Las personas no se sienten seguras para ir hacia el aparato de denuncia, a una comisaría,  por miedo de sufrir más discriminaciones. Las personas ponen en cuestión lo que estábamos haciendo en la calle en la noche, es decir, el aparato de seguridad todavía no está humanizado. Son problemas específicos que el Estado brasileño, si pretende actuar para minimizar esa violencia, tiene que reconocer”.

Para Laerte, debatir el tema de la LGTBfobia también se trata de legitimar la democracia. “Se reconoce y se practica el combate a la LGTBfobia pero a la vez Brasil es el país donde se asesina a muchas transexuales, se hostiliza y discrimina a gays y lesbianas, donde se busca imponer a sangre y fuego un orden conservador en relación a sexo y género, ha visto la cantidad de tentativas y acciones para impedir la discusión sobre género en las escuelas, un ataque truculento a la educación”.

Alberto dice que la cobertura informativa de estos temas en los medios es estacional y que se debe dedicar más atención a este escenario. “Aunque toda la población LGTB sufra con los prejuicios, el día a día de una persona LGTB, negra y periférica es mucho más difícil y vulnerable, es una carga muy pesada”.

Alberto enfatiza que las raíces de la LGTBfobia están relacionadas con la cultura patriarcal, que no dialoga con la democracia y se debe combatir. “La democracia aún es la mejor forma política creada por el hombre. La democracia no solo existe en las elecciones, sino que es una práctica cotidiana, de respecto a las diferencias, de escuchar lo que el otro tiene a decir y ejercer la propia capacidad crítica también”.

“Hay que poner atención este año electoral a lo que los partidos y candidatos defienden, a quienes se asocian y qué ideas y banderas apoyan, porque un candidato conservador, homófobo, racista no puede ni debe ganar espacio en el siglo XXI. Aún tenemos que estar atentos y vigilantes, porque con cualquier distracción pueden quitarnos nuestras victorias”, finaliza Alberto.

Diversas actividades están agendadas en Brasil en homenaje a la lucha y al duelo de la población LGTB.

Edición: Diego Sartorato | Traducción: Luiza Mançano