OFENSIVA

Ministerios de Educación y Defensa de Brasil unidos para militarizar la educación

En Brasilia, donde el modelo fue aplicado al inicio del año, hubo rechazo por parte de padres y profesores

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Estudiantes del Colegio de la Policía Militar de Ceilândia, en el Distrito Federal / Agencia Brasilia/Divulgación

El programa del gobierno federal que incentiva la creación de escuelas cívico-militares en estados y municipios, lanzado el jueves último (5), provocó reacciones de trabajadores, parlamentarios y especialistas en educación. Anunciado por el presidente Jair Bolsonaro (PSL), el proyecto pretende implantar 216 unidades con ese perfil en todo el país hasta 2023, con una media de 54 escuelas por año. 

Articulado por los Ministerios de Educación (MEC) y de Defensa, el programa prevé que militares de reserva de las Fuerzas Armadas trabajen en escuelas públicas de enseñanza regular en las fases del Enseñanza Fundamental II y Enseñanza Media. Respecto a los profesores civiles, el gobierno afirma que el objetivo del programa es mantenerlos como responsables por la parte didáctica – toda la gestión de las unidades quedaría al cuidado de militares. 

"No queremos que esa muchachada crezca y, en el futuro, sean dependientes hasta morir de programas sociales del gobierno", dijo Bolsonaro a la prensa durante el lanzamiento del proyecto. El gobierno recibió críticas de instituciones como la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

“Quien emite una opinión de esas no se preocupa y no tiene compromiso con comprender lo que es la demanda de educación en un país que hace 519 años que niega sistemáticamente el derecho a la educación a la mayoría de la población. Es alguien que no conoce la historia de la educación en Brasil”, critica Gilmar Soares, secretario de Asuntos Educativos de la entidad.

Además de miembros de las Fuerzas Armadas, el programa permite que estados y municipios trasladen bomberos y policías para actuar en la organización de las instituciones y auxiliar en la parte de “disciplina” en las unidades educativas. Ese es otro aspecto que incendia los debates en torno al tema.

"La existencia de disciplina en la escuela viene de que el propio Estado garantice las condiciones para que el proyecto educacional sea desarrollado por los sujetos dentro de la escuela. Es eso lo que señalan el Plan Nacional de Educación, la LDB [Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional], con las condiciones necesarias para que sea desarrollada la actividad educacional – profesionales efectivos, bien formados, bien pagados, condiciones de infraestructura adecuadas, etc. Hasta hoy la población reclama eso, pero los gobiernos y la propia condición de Estado que tenemos hoy lo niegan", contrapone Soares. "No es la transformación en escuelas cívico-militares que va a resolver el problema".

Durante el lanzamiento del programa, el secretario de Educación Básica del MEC, Janio Carlos Endo Macedo, dijo que estos serán responsables por la “gestión comportamental” del espacio. El programa actuará en tres ejes: educacional, didáctico-pedagógico y administrativo. Juntos, ellos engloban actividades de supervisión, psicopedagogía, organización y fortalecimiento de valores “humanos, éticos y morales”.

La iniciativa de expansión de escuelas militares tiene como escenario un avance conservador en el país, marcado, por ejemplo, por la proximidad entre el jefe del Ejecutivo y las Fuerzas Armadas. Bolsonaro es conocido por sus constantes referencias elogiosas a la doctrina militar y a la tortura. También es defensor del Proyecto de Ley (PL) Escuela sin Partido, que encuentra suelo fértil en ambientes más conservadores y preocupa a los especialistas del área educativa.   

Para el diputado distrital Fábio Felix (Psol), que acompaña el tema de las escuelas cívico-militares en el Distrito Federal (DF), donde unidades de ese modelo ya son una realidad desde el inicio del año, el gobierno Bolsonaro estaría intentando, con el nuevo programa, agudizar la disputa ideológica en torno de la educación, área que viene siendo objetivo de diferentes iniciativas conservadoras.

“Es una intervención absolutamente equivocada en la educación brasileña, porque el la utiliza de forma bien ideológica, para intentar imponer y enraizar el discurso de la extrema derecha en Brasil. Creo que tiene un poco ese significado. El quiere imponer un modelo de educación para hacer una especie de guerra ideológica”, analiza el parlamentario.

Rigidez

En unidades que siguen el modelo, la rigidez de las normas internas es un de los puntos considerados críticos del sistema de enseñanza y convivencia. Los estudiantes acostumbran a ser sometidos a las reglas que limitan, por ejemplo, el corte de cabello. También es común el hábito de cantar el himno nacional bajo la orientación de un militar.

Debido a esas y otras prácticas militares, el proyecto del gobierno despierta preocupación principalmente entre educadores que conocieron de cerca la actuación militar en las escuelas en la época de la dictadura, como es el caso del profesor Robson Eleutério. El cree que la presencia militar en las unidades tiene un riesgo simbólico y tiende a comprometer la formación de los estudiantes.   

“No va a tener ninguna mejoría en la parte del tema más importante, que es la construcción de conocimiento porque, aparentemente, intentan mantener un orden que no puede ser reproducido en la construcción del conocimiento del alumno. El estudiante se puede sentir reprimido en algunas áreas, como historia, artes y literatura, en algunas situaciones, pudiendo pasar a tener una visión cerrada, retrógrada y no tener condiciones de acompañar la sociedad actual de forma que entienda plenamente sus contextos”, evalúa.

Imposición

De acuerdo con el gobierno, los estados y municipios que quisieran adherir al modelo deberán hacer un pedido formal al gobierno federal hasta el día 27 de este mes para indicar dos unidades que pueden recibir el proyecto piloto a partir de 2020. Según el MEC, los estados y municipios tendrán que hacer consulta pública sobre la adhesión. A pesar de eso, el presidente Bolsonaro afirmó, durante el lanzamiento, varias veces, que el modelo podrá ser impuesto.

"Tenemos aquí la presencia física de nuestro gobernador del DF, Ibaneis. Felicitaciones, gobernador, por esa propuesta. Vi que en algunos barrios hubo votación y no aceptaron. Me disculpa, no tienen que aceptar, no. Hay que imponer”, dijo el jefe del Ejecutivo a su aliado en uno de los momentos en que mencionó la cuestión.

Un proyecto piloto lanzado por Ibaneis Rocha (MDB) a comienzos del año inauguró, en cuatro escuelas del DF, un modelo de gestión compartida con la Policía Militar (PM). La idea es expandir el número a 36 unidades, dependiendo de los resultados.

La medida encuentra resistencia entre padres, alumnos, profesores y servidores de las instituciones. El día 17 último, en una votación, tres unidades aprobaron el proyecto y dos lo rechazaron. Con eso, el gobierno desistió temporalmente de esos locales, pero gestores del DF han afirmado que la consulta tiende a ser repetida.

La votación involucra a estudiantes, padres, profesores y funcionarios. En la unidad Gisno da Asa Norte, una de las instituciones donde hubo rechazo, el rechazo fue de 73%. En entrevista con Brasil de Fato, el director, Isley Marth, subraya que la red educacional del DF sigue una norma legislativa según la cual diferentes acciones educacionales necesitan pasar por el filtro de la comunidad escolar antes de ser implementadas.

“La comunidad escolar es que da la puntuación del respirar de una escuela. La comunidad tiene autonomía, tiene el derecho de escoger.  Brasil es así. Nosotros no tenemos que trabajar con imposición”, defiende.

Edición: Daniel Giovanaz | Traducción: Pilar Troya