INVESTIGACIÓN

Guerra híbrida: un dossier analiza impactos de la ofensiva de EE.UU. contra Venezuela

Una alternativa a los conflictos tradicionales, se puede desestabilizar gobiernos a través de presiones económicas

Leia em português | Read in English | Brasil de Fato | São Paulo (SP)

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El estudio señala el predominio de guerras híbridas en territorios ricos en petróleo, como Venezuela / Juan Barreto/ AFP

El Instituto Tricontinental de Investigación Social divulgó este martes (4) el dossier Venezuela y las guerras híbridas en Nuestra América que demuestra cómo EE.UU. pone en acción técnicas para desestabilizar el país sudamericano e imponer una alternancia de poder.

El concepto fue planteado por el periodista Andrew Korybko que analizó, en su libro Guerras Híbridas (Batalla de las Ideas, 2019), entre otros aspectos, el modus operandi estadounidense para influenciar la derrocada del entonces presidente de la Ucrania, Viktor Yanukovych, en 2014.

La táctica consiste en provocar la caída de gobiernos no a través de métodos tradicionales, como el conflicto bélico, sino a través de sanciones y bloqueos de activos o productos. Un método que tiene por objetivo empeorar la economía de un país, generando insatisfacción social y un cambio en el poder.

Según el dossier, estos ataques son promovidos como una alternativa a las intervenciones militares directas que siempre generan una repercusión amplia y negativa a nivel mundial.

Las guerras híbridas “requieren la creación de condiciones propicias, así como la construcción de escenarios que validen la intervención. Para ello, además de la guerra económico-financiera, el desabastecimiento y las operaciones militares que ya analizamos, son imprescindibles la guerra psicológica, cultural y de comunicaciones, con el objetivo de criminalizar al gobierno popular a través de la manipulación de narrativas”, afirma el documento.

Venezuela

El estudio señala la predominancia de guerras híbridas en territorios ricos en petróleo, como Venezuela, que desde 2015 vive una intensificación de presiones estadounidenses que tiene por objetivo la destitución de Nicolás Maduro.

Según el dossier, el intento de intervención por parte de EE.UU. en la nación sudamericana ocurre debido a la crisis hegemónica que enfrenta Washington, que tiene su dominación debilitada debido al crecimiento económico de países como China y Rusia.

“La región de América Latina y el Caribe, considerada por la geopolítica estadounidense como su “patio trasero”, su “zona natural de influencia”, rica en bienes comunes de la naturaleza, ocupa un lugar central en estas disputas”.

En el caso de Venezuela, la investigación acentúa la aplicación de una serie de sanciones estadounidenses aplicadas por la gestión de Barack Obama y del actual mandatario Donald Trump. Las medidas impactaron directamente las exportaciones del petróleo venezolano, además de bloquear fondos del país en bancos extranjeros.

Según un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), divulgado en febrero de 2019, los bloqueos afectaron principalmente a la población venezolana. El estudio demuestra que las sanciones causaron una pérdida de más de 3 millones de puestos de trabajo entre 2013 y 2017, es decir, un 24% del total de población económicamente activa.

Los bloqueos también afectaron la adquisición de insumos para diálisis, vacunas, tratamiento de malaria y diabetes, además de alimentos.

De acuerdo con el dossier del Instituto Tricontinental, estas medidas se dedican a “explotar las debilidades y límites políticos, militares y económicos de aquellos gobiernos de la región considerados hostiles y apoyar y fomentar así a las fuerzas de oposición”.

“Ayuda humanitaria” y redes sociales

Otra estrategia para intentar desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro tuvo lugar en febrero de este año, cuando Estados Unidos intentaron forzar la entrada una supuesta ayuda humanitaria en Venezuela.

El dossier señala que “las operaciones masivas de ayuda humanitaria, organizadas y ejecutadas por los Estados Unidos o la Unión Europea, constituyen una de las formas más sofisticadas y eficaces de penetración imperial en las naciones del sur global, recubiertas de un halo de legitimidad que es tan difícil como urgente desmontar”.

El documento aún resalta el papel de las redes sociales para difusión de noticias parcialmente verdaderas o falsas (fake news) que desestabilicen los gobiernos.

“La dominación en el terreno económico, comercial, diplomático y militar no es suficiente; es necesario considerar la intervención en el complejo de la organización de la vida y, por lo tanto, buscar controlar las emociones y las reacciones de los pueblos. La propia producción de subjetividad se convierte así en blanco de la guerra”, afirma.

Edición: Aline Carrijo | Traducción: Luiza Mançano