Lucha

Movimientos latinoamericanos de afectados por represas crean articulación regional

“Buscamos construir nuevas formas de organización y de vida”, afirma miembro del la articulación MAR

Brasil de Fato | São Paulo (SP)

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La articulación fue lanzada durante el 4º Encuentro Internacional de Ciencias Sociales y represas, en la Universidad Federal de la Frontera Sur, en Chapecó, estado de Santa Catarina, realizado entre los días 19 y 23 de septiembre. / MAB

Construido por organizaciones de 12 países de la región, fue creado el Movimiento de Afectado por Represas en America Latina (MAR). La articulación regional que venia siendo discutida desde el 2010, a partir de encuentros, actividades y formaciones, fue lanzada durante el 4º Encuentro Internacional de Ciencias Sociales y represas, en la Universidad Federal de la Frontera Sur, en Chapecó, estado de Santa Catarina, realizado entre los días 19 y 23 de septiembre.

De la articulación – cuyo objetivo es actuar como una herramienta política de lucha para la construcción de un modelo energético popular, teniendo como perspectiva la construcción de un nuevo modelo de sociedad – participan organizaciones de México, Bolivia, El Salvador, Argentina, Perú, Brasil y Cuba.

En entrevista a Brasil de Fato, Juan Pablo Soler, del Movimiento en Defensa de los Territorios y Afectados por Represas Ríos vivos, de Colombia, explica que MAR nació de la necesidad de articular análisis y luchas delante del avance regional de un modelo de desarrollo extractivista y concentrador que afecta a poblaciones enteras, destruye el medio ambiente y aniquila modos de vida tradicional. “Lo que se busca es construir nuevas formas de organización y vida”, afirmó el militante colombiano. “Las discusiones del MAR se posicionan y luchan contra el actual modelo energético que ha sido ventajoso sólo para las grandes empresas”, agregó.

Para Tatiane Paulino, de la coordinación nacional del Movimento dos Atingidos pelas Barragens (MAB-Brasil), la articulación latinoamericana resulta una herramienta política relevante en momentos de avanzada regional de las fuerzas políticas de derecha.

“Congregamos en el análisis de la necesidad de un modelo energético popular, que sea construido a partir de las necesidades de los pueblos, que pueda dialogar con el medio popular, con los trabajadores del sector eléctrico, que pueda discutir el uso de la energía; es decir: para qué y para quién. En nuestra concepción, debe estar al servicio de la soberanía de los pueblos y tenemos que discutir la construcción de una sociedad alternativa, donde el ser humano sea colocado en el centro”.

Así como MAB en Brasil, en otros países existen organizaciones locales y nacionales donde se organizan las comunidades afectadas por las represas. “En el caso del movimiento Ríos vivo, en el 2011, decidimos organizarnos como movimiento social, que pudiese no sólo denunciar la violencia contra las comunidades ribereñas, sino también construir una propuesta política de transformación del modelo energético y de la permanencia en los territorios delante de la política de desalojos que implementa el gobierno colombiano y donde la inversión extrajera cumple un papel fundamental para agravar este fenómeno, provocado por el modelo de desarrollo actual”, explicó Juan Pablo.

Campesinos, pescadores artesanales, “garimpeiros” y comunidades negras de diversos departamentos colombianos resisten a los cientos de proyectos hidroeléctricos que afectan sus derechos. “El gobierno nacional no garantiza la cohabitación de las diferentes comunidades y pueblos que viven en el país; apenas da garantía plena para el desarrollo privado y de las trasnacionales en termino de explotación de energía – como hidrocarburos y minerales - , que satisface al mercado internacional”, apunta Soler.

Como afirman los entrevistados, juntos a las políticas de desalojo, se suman los asesinatos, las amenazas y el terror. El caso de Berta Cáceres en Honduras y la persecución de periodista, activistas y defensores de derechos humanos en Mexico y Guatemala no son excepciones, sino un mecanismo propio de este modelo, indicaron. “En este sentido, nuestra intensión es salir del ámbito local, para ampliar al nacional y al regional”, explicó Tatiane.

Precisamos entender que todos y todas somos afectados por las represas y por la minería. Este modelo atenta contra la vida, no sólo nos afecta, no arrebata la vida”, dijo Juan Pablo. “La tragedia de Mariana nos llama a unirnos como pueblo”, terminó diciendo el militante colombiano al recordar que completa un año de la tragedia social y ambiental en Mariana, después del rompimiento de una represa de la empresa minera Samarco, en Minas Gerais.