MARTIN-LUTHER KING

El derecho y la tenacidad de soñar: enero celebra la memoria de Martin-Luther King

En vida, los medios de comunicación norteamericanos intentaron destruirlo; después de muerto, lo transformaron en héroe

Brasil de Fato | Recife (PE)

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En los años 60, en los Estado Unidos, el pastor King lideraba la lucha de la población negra por la igualdad social y por los derechos / Reproducción

“Uno de los problemas más serio del mundo actual es que la sociedad dominante se tornó muy fuerte y, de es forma, no impone sus valores, robándole a las personas hasta el derecho de soñar. La sociedad del shopping crea fantasías de consumo que parecen sueños, pero no tienen la consistencia de proyectos de vida. Las personas se preparan para ganar más o tener éxito en la vida, pero pocas piensan en el por qué volcarse a esa lucha. Y la juventud tiene todo el derecho de apropiarse de la historia y del pensamiento de los grandes sueños de ls humanidad a través de conocimiento. La educación no puede ser fragmentada y destrozada como manda el proyecto criminoso del actual gobierno brasileño.

El próximo final de semana, en el mundo entero, las personas que trabajan por la paz entre los pueblos y por la igualdad entre los seres humanos celebran la memoria del pastor negro Martin-Luther King. A comienzos de los años 60, en los Estados Unidos, el pastor King coordinaba la lucha de la población negra por la igualdad social y por sus derechos civiles. Mientras él vivía, los grandes medios de comunicación norteamericanos intentaron destruirlo de todas las formas posibles. Después de su asesinato, se transformó en un héroe. El día de su cumpleaños, 15 de enero, fue consagrado como feriado nacional, celebrado siempre todo los segundos martes de enero.

Pasados más de 50 años de la victoria legal del pueblo negro, tanto en los Estados Unidos, como en la mayoría de los países del mundo, la humanidad aún no eliminó el apartheid social y económico. En América Latina, casi siempre, ser negro es sinónimo de pobreza. Sudáfrica superó el apartheid político, pero mantiene una inmensa desigualdad racial, basada en la división económica.

“Lo que me preocupa no es el grito de los malos. Es el silencio de los buenos. Más que la violencia de pocos, me asusta la omisión de muchos”. Él explicaba: “Una persona que no descubrió nada por lo cual aceptar morir, no está lista para vivir”. Donde él mejor expresó esa causa mayor por la cual vivir y luchar fue en su celebre discurso, considerado por varias investigaciones el discurso más importante realizado en los Estados Unidos durante el siglo 20. En las escalinatas del Memorial a Lincoln, en Washington, al cerrar la marcha por derechos civiles e igualdad de empleo, frente a más de 200 mil personas, el 28 de agosto de 1963, el pastor Martin-Luther King comenzó su discurso diciendo: “Yo tengo un sueño”. A pesar de haber sido pronunciado hace más de 50 años, sus palabras se mantienen actuales y profética. Su sueño era vivir en un mundo en el cual sus hijos negros pudiesen andar de cabeza erguida y convivir de igual para igual con los colegas blancos, frecuentar los mismos colegios y participar de los mismos ambientes sociales. “Sueño con un mundo en el cual mis hijos puedan ser juzgados por su personalidad y no por el color de su piel”. Era el sueño de ver al mundo superar las divisiones racionales y sociales que aún dejan en la tierra valles de lagrimas e injusticias.

Desde la última década del siglo 20, y principalmente a partir de los primeros años de el nuevo siglo, varios países en América Latina consiguieron transformar el sueño de justicia y liberación de nuestros pueblos en proyectos que se concretizan en nuevas constituciones ciudadanas en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia. Los pueblos consiguieron elegir gobiernos más progresistas y, aunque con ambigüedades, pero vinculados a las causas de los más pobres. Sin embargo, las elites locales insatisfechas, patrocinadas y apoyadas por el imperio norteamericano, ávido por recuperar su poder en el continente, consiguieron debilitar los procesos sociales, derrocar a algunos gobiernos y reinstalar la dependencia y la opción por la mayor desigualdad y discriminación social. Aún frente a los ataques del imperio, la memoria de profetas como el pastor Martin-Luther King no asegura que nadie conseguirá destruir los mejores sueños de nuestro pueblo.

Es bueno recordar que la espiritualidad es la opción de vivir desde ahora para tornar realidad aquellos que soñamos. Toda la Biblia puede ser leída a partir de la revelación progresiva de un proyecto divino de paz, justicia y comunión entre los seres humanos y con la naturaleza. El pastor Martin-Luther King nos decía: “Recordemos que no existe en el mundo un poder de amor que sea capaz de abrir camino donde no hay camino y de transformar un oscuro ayer en un luminoso mañana”.

*Marcelo Barros es monje benedictino, escritor, teólogo y asesor de diversos movimientos populares