ECONOMÍA

Cambios en tasa de interés del Banco de Desarrollo perjudican crecimiento en Brasil

Medida del gobierno aproxima tasa de interés de crédito del BNDES a las tasas del mercado privado

Brasil de Fato | Brasília (DF)

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El miércoles (30) la Cámara de Diputados votó las últimas alteraciones en la medida / Agencia Brasil

Tras aprobar el texto base de la Medida Provisoria (MP) 777, que modifica la tasa de interés del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) – banco de desarrollo cuyo principal objetivo es apoyar proyectos que contribuyan al desarrollo de Brasil – la Cámara de Diputados rechazó el miércoles (30) las últimas alteraciones en la medida, presentadas por parlamentarios de la oposición al gobierno de Michel Temer. Para los representantes de los funcionarios del Banco y del sector industrial, la alteración perjudica el crecimiento económico del país a mediano plazo.

En entrevista con Brasil de Fato, el director de competitividad de la Asociación Brasileña de Industria de Máquinas y Equipos (Abimaq), Mário Bernardini, clasificó el cambio como "pegarse un tiro en el pie". Ya Arthur Klobitz, economista del banco y vice presidente de la Asociación de Funcionarios del BNDES, analiza que Brasil está cediendo su banco de desarrollo.

El texto de la medida provisoria sigue ahora al Senado, que debe votar el tema hasta el 6 de septiembre o el texto pierde su validez.

La medida extingue la Tasa de Interés de Largo Plazo (TLJP), aplicada a los préstamos del BNDES, y crea la Tasa de Largo Plazo (TLP). A pesar del nombre similar, hay diferencias grandes entre las dos. La primera es más barata y más próxima a la tasa Selic – tasa básica de la economía brasileña utilizada en el pago de las deudas contraídas por el Estado. La segunda se aproxima a las tasas practicadas por el mercado privado.

Actualmente, la tasa Selic está en el nivel de 10,25% al año. Los intereses cobrados por bancos privados, sin embargo, apenas parten de ese nivel. En 2016, la tasa de interés promedio – es decir, los intereses finales a los clientes – para empresas en el mercado privado fue de 28%. La TJLP en el mismo periodo no pasó de los 7,5%, nivel que permaneció en 2017. Lo que significa que supuestamente el receptor de un préstamo de US$ 31 en el BNDES debería pagar cerca de US$ 33 al final de un año. En los bancos privados, para el mismo valor, debería pagar cerca de US$ 40.

Koblitz afirma que la búsqueda por el BNDES ocurre justamente por el diferencial de las tasas de interés.

"El BNDES, así como todo banco de desarrollo, tiene como fundamento de funcionamiento la capacidad de oferecer rentas al sector privado para los temas que el banco considere importante. Por ejemplo, innovar. El banco financia la actividad de innovar con una tasa que estimula la inversión. Todos los bancos de desarrollo necesitan la capacidad de generar alguna ventaja para el receptor de credito", dice.

Históricamente, el BNDES fue uno de los principales factores de industrialización y desarrollo de la infraestructura brasileña a partir de los años 50, su fecha de fundación. En los años 2000, se intentó resgatar su rol como inductor de actividad económica.

El representante de la Abimaq defende que la opción de disminuir aportes al sector productivo solo hace sentido mediante otros cambios, de carácter macroeconómico.

"Lo que interesa es que la TLP es más cara que la TJLP. El objetivo del gobierno es disminuir el subsidio. En un país 'normal', se reduce el subsidio [también] reduciendo la tasa Selic, que es excesivamente elevada. Aquí hay la tasa de interés real de 6% al año; en otros países del mundo, la tasa de interés es negativa, es cero o, cuando positiva, 0,5%. Si se redujera la tasa Selic, la TJLP sería más cara. El gobierno tiene razón en el objetivo, pero no en el modo. La convergencia entre las dos tasas debería ser a través de la reducción de la tasa Selic", resume.

Bernardini también explica los efectos de la sustitución de tasas sobre el escenario nacional.

"El resultado práctico de eliminar la tasa más baja y tasar por la más alta es que se encarece la inversión en un país que no invierte en nada actualmente. La función de la inversión es garantizar el futuro. China hoy investe 35% del PIB. Antes de la crisis, Brasil invertía 20%, lo que es muy poco. Hoy invertimos 15%. No invertir o dificultar la inversión, perjudica el futuro crecimiento. Con eso, viene el desempleo, bajos salarios, la pobreza. Nosotros deberíamos crear medidas para elevar la inversión", defiende.

Según Bernardini, hay una relación directa entre el nivel de inversión, hasta entonces garantizado por la TJLP, y el crecimiento económico. "La TLJP estaba abajo del costo del dinero en el país, llegamos a una inversión de 25% del PIB. Este número podría hacer el país crecer cerca de 3% o 4% al año. Hay una relación directa entre el volumen de inversión y el crecimiento futuro. Con 35% de inversión, se garantizaría en el período de cuatro años el crecimiento de 5% al año. Una inversión de 15%, como ahora, garantiza un crecimiento de cerca de 1,5%".

Bernardini explica que la TJLP, al conceder credito más barato, ayuda al sector productivo. Por otro lado, su fin profundiza la ausencia de incentivo a la industria y beneficia el sector bancario.

"Cuando usted compra una casa propia, usted tiene el cuidado para que el costo de las tasas sea compatible con el crecimiento de sus ingresos. Si espera que su sueldo aumente 5% al año, no se puede tener como tasa real más de 5%, o necesitará devolver la casa", dice. Lo mismo sirve a la inversión empresarial.

"Entonces no es posible tener la inversión de una máquina con las tasas de más de 10% al año, si no, no es posible pagar. Con la TLJP, la máquina costará 14% al año. No es un buen negocio. Si cambiar para TLP, costará 18% al año. Es una locura. Entonces no se invierte. Hay un desaliento. Si usted gana la lotería, ¿abre una fábrica o guarda el dinero en el banco?", provoca el director de Abimaq.

Koblitz preve un escenario pesimista, de desconfiguración del BNDES, y critica la velocidad y la ausencia de participación en la decisión.

"Sin duda, [la decisión] vuelve el crédito del BNDES menos atractivo. El rol del banco será restringido. Los recursos se quedarán parados en el cajero y se recogerá el dinero del banco. Es una clara estrategia de destrucción. El BNDES tiene que invertir en empresas grandes si pretende influenciar la tasa de inversión en el país. Pero no solamente la estrategia de apoyo a los campeones nacionales está comprometida. Cualquiera estrategia del BNDES estará perjudicada en ese momento. Ni la sociedad ni el Congreso tuvieron el tiempo necesario para debatir el asunto", concluye.

Edición: Vanessa Martina da Silva | Traducción: Luiza Mançano