ESPECIAL

Rostros, manos, colores y voces de la Caravana de Lula

Relato de la cobertura colaborativa del viaje del ex presidente, realizada por tres medios alternativos de Brasil

Brasil de Fato | São Paulo (SP)

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Imágenes demuestran la identificación del ex mandatario con el pueblo / Fotos: Cobertura colaborativa

Después de más de 40 mil kilómetros recorridos por 30 ciudades de los nueve estados brasileños, la Caravana "Lula por Brasil", que inició el día 17 de agosto, llegó a su fin el pasado miércoles en la ciudad de São Luis do Maranhão.

:: Otros momentos de la caravana [en portugués]

La Caravana Lula por Brasil tuvo como principal objetivo vivenciar el gran desarrollo de la región Nordeste de Brasil durante los 13 años del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), como dijo el propio ex presidente Lula.

Además, buscaba comprender los impactos que la región sufre tras el desmantelamiento social del gobierno de Michel Temer después de un año del golpe que destituyó a Dilma Rousseff y de la aprobación de una serie de medidas que restringen la inversión en políticas públicas y  flexibilizan los derechos de los trabajadores, como la PEC 55 y la reforma laboral.

Durante todo el trayecto, Lula y los habitantes de la región recordaron los principales cambios que ocurrieron el la última década. Entre ellos están la expansión de la enseñanza superior en Brasil, la construcción de cisternas, la distribución del ingreso y de los derechos básicos a través de los programas Luz para Todos y Bolsa Família.

En el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) fueron creados 63 campus universitarios, 150 escuelas técnicas y siete universidades en la región Nordeste. Además, 1,2 millón de cisternas fueron instaladas en viviendas localizadas en la zona semiárida de la región y millones de personas fueron beneficiadas por los programas sociales.

El actual contexto político en Brasil es fundamental para comprender la importancia histórica de la Caravana, los discursos del ex mandatario y las declaraciones de la población que recibió a Lula.

Lula sufre ataques mediáticos diariamente en la prensa brasileña, actualmente está condenado en primera instancia en la Operación Lava Jato y aguarda juzgamiento en segunda distancia que puede impedir su candidatura en las elecciones de 2018 - elecciones que ya son consideradas una de las más polarizadas de la historia del país. Pero en la Caravana Lula contó con el apoyo y el reconocimiento de miles de personas beneficiadas en su gobierno.

Los medios empresariales intentaron borrar el apoyo de los nordestinos a Lula y divulgaban imágenes de plazas vacías en las horas anteriores al horario de las manifestaciones de la Caravana. Las manifestaciones en apoyo a Lula reunieron un gran número de personas, en algunas ciudades el número de presentes llegó a la mitad del número de habitantes y  en la ciudad de Currais Novos, en Rio Grande do Norte, que tiene cerca de 35 mil habitantes, 30 mil personas estuvieron presentes para escuchar los discursos del ex presidente.

En este sentido, tomamos la decisión de hacer una cobertura colaborativa de la Caravana, compartida entre tres medios alternativos de Brasil - Brasil de Fato, Mídia Ninja y Jornalistas Livres - con el desafío de construir conjuntamente una narrativa y acompañar todas las actividades de los 20 días de la Caravana, escribiendo los relatos, recuerdos y sueños de aquellos cuyas las vidas se transformaron en los gobiernos del PT y cuyas voces no se escuchan en los medios hegemónicos del país.

Fuimos cuatro comunicadores, producimos textos, fotos, videos, materiales para radio e hicimos transmisiones en vivo del día a día de la Caravana, apoyados por los equipos periodísticos y colaboradores en diversas ciudades por las cuales hemos pasado.

Así, acompañar el recorrido de Lula por el Sertão* que había dejado desde hace 64 años como migrante fue para nosotros una de las experiencias más conmovedoras de nuestras vidas. De todo lo que presenciamos y contamos, algunas escenas nos marcaron especialmente, como la travesía de Lula por el Río São Francisco, cuando centenas de personas le aguardaban en el estado de Alagoas, en los márgenes del río, a la puesta del sol. O una de las noches en la pequeña ciudad de Aracari, en Rio Grande do Norte, cuando fuimos sorprendidos por una multitud que abandonó la misa para asistir al paso de la Caravana desde los escalones de la iglesia.

Estas paradas no programadas en ciudades donde los habitantes espontáneamente se reunían y se movilizaban para encontrar al ex presidente quizá fueron los momentos más emocionantes del viaje. En el trayecto de cinco horas entre la ciudad de Quixadá y la ciudad Juazeiro do Norte, en Ceará, donde habían manifestaciones en la agenda, la Caravana realizó paradas en ocho poblados y tardó el doble del tiempo en llegar a su destino.

En esos momentos, Lula saltaba del autobús con el auxilio de algunos acompañantes y era recibido calurosamente por una multitud de personas que seguía el autobús para agradecerle, levantaba banderas rojas improvisadas con palos, sábanas y tejidos, escenas dignas de realismo mágico. Tras dos semanas en la Caravana, las manos y los brazos del ex presidente estaban arañadas, su voz casi desaparecía, pero siguió con el impresionante esfuerzo para saludar y abrazar a todas las personas que le recibían en cada sitio.

La presencia incansable del pueblo marcó desde la primera actividad de la Caravana - la visita de Lula al recién inaugurado metro de Salvador, Bahia - hasta el último discurso del ex mandatario en São Luis do Maranhão. Entre uno y otro, Lula participó de actividades inolvidables como la graduación de los estudiantes brasileños y africanos de la primera promoción de la carrera de Humanidades en la Universidad de Integración Internacional de Lusofonia Afro-Brasileña (UNILAB), creada durante su gobierno para promover la Cooperación Sur-Sur, que ahora está amenazada por los recortes de las ayudas para sus estudiantes. O la comida en el campamento Valdir Macedo del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Jandaíra, ciudad de Bahia, donde centenas de personas se reunieron para recibirlo. O los cinco títulos doctor honoris causa que el ex presidente recibió durante la Caravana, a pesar de no tener formación universitaria, como dijo en diversas ocasiones.

Otro punto importante fue la masiva presencia de mujeres en cada una de las manifestaciones. Las mujeres brasileñas son las más afectadas por las políticas sociales del gobierno del PT, como la distribución de la renta y consecuentemente son las mayores víctimas del desmantelamiento de las políticas del gobierno de Temer y fueron las protagonistas de cada una de las actividades organizadas en la Caravana. Nuestra cobertura decidió contar la historia de algunas de esas mujeres, con sus conmovedores relatos, que traducen la fuerza y la lucha presente en sus vidas.

Así, contamos la historia de la joven Iva Mayara, que en Aracaju, ciudad de Sergipe, devolvió a Lula su tarjeta de beneficiaria del programa Bolsa Familia, afirmando que no necesitaba más el beneficio tras su graduación a través de otro programa creado por el gobierno Lula, el Prouni [Programa Universidad para Todos -  que concede becas de estudios integrales o parciales]. Contamos la vida de la pescadera Simone Virginia y de la lavandera Alzira de Souza, moradoras de un barrio en la ciudad de Recife que sufría con la falta de saneamiento antes de la visita de Lula al local, en 2004.

También tuvimos el honor de conversar con la militante legendaria de la reforma agraria, Elizabeth Teixeira, que a los 92 años no dejó de estar presente en el acto de recepción de Lula en João Pessoa, en Paraíba y con la fundadora del MST en Ceará, doña Maria Lima, hoy con 80 años. Conversamos también con Solange Saldanha, la "Sol", que estuvo en la ciudad de Currais Novos, en Rio Grande do Norte para agradecer a Lula por la creación del sistema de cuotas raciales en las universidades brasileñas, lo que permitió que ella y su hija mayor, que tiene 25 años, estudiasen la Licenciatura en Letras en la misma universidad, la Universidad Federal de Rio Grande do Norte.

Tras veinte días acompañando el viaje de Lula por el Nordeste, volvimos a nuestras respectivas ciudades con la certeza de que solamente por haber estado debajo del sol con el ex presidente durante por lo menos 10 horas diarias, pudimos comprender la dimensión del desarrollo que su gobierno trajo para la región y de las injusticias que intentan disminuir la importancia de uno de los mayores líderes políticos de América Latina.

Solamente la ausencia de sensibilidad puede hacer que se ignore y no se de legitimidad de los relatos de personas que son las primeras de la familia en tener un título universitario, que relatan el fin de los saqueos durante los períodos de sequía debido a las políticas del gobierno Lula, que con lágrimas en los ojos agradecen la atención que les garantizó la supervivencia.

Dejamos la Caravana y el Nordeste con la certeza de que tuvimos la oportunidad de vivir y comprender la dimensión más profunda de las decisiones de Brasília [capital federal de Brasil y sede del gobierno] y la intensificación de la lucha de clases en el país, independientemente de la línea editorial de cada medio representado por los comunicadores presentes.

Por ese motivo, regresamos con la creencia en el potencial de los medios independientes, activistas y populares y la importancia de ofrecer contranarrativas con el apoyo de un pueblo que hoy no solo tiene comida y vivienda, sino conciencia política y los recursos tecnológicos necesarios para difundir información.

Como dijo Lula en una entrevista realizada en el autobús de la Caravana que nos acogió durante las últimas tres semanas, existen alternativas a los medios hegemónicos: "No necesitamos de ellos".

*“Nordestino” es la persona que nace o vive en el Nordeste de Brasil o algo típico de la región y su pueblo.

*“Sertón” (en portugués sertão, proveniente de desertão, "desiertazo"; plural: sertões) es una región geográfica semiárida del Nordeste brasileño, que incluye partes de los estados de Sergipe, Alagoas, Bahia, Pernambuco, Paraíba, Rio Grande do Norte, Ceará y Piauí.

Edición: Brasil de Fato | Traducción: Luiza Mançano