BRASIL

Artículo | Los golpistas de hoy se parecen mucho a los de ayer

Los defensores de favorecer multinacionales intentan vender la misma mentira que la dictadura del 64

Brasil de Fato

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El presidente golpista, Michel Temer, en reunión con aliados en el Senado / Marcos Corrêa/PR

La ofensiva golpista para la entrega de las riquezas nacionales continúa sin pausa por parte del Gobierno golpista de Michel Temer (PMDB). Los medios de comunicación comerciales, como línea auxiliar del proyecto, no pierden ninguna oportunidad para apoyarla. La última de las mentiras corrió a cargo del periódico O Globo, en los titulares de la edición del pasado miércoles 7 de noviembre, desveló que con la privatización de Eletrobras las tarifas de la energía eléctrica no subirán. La información carece de fundamento, ya que sería el único lugar del mundo en que la privatización del sector eléctrico beneficiaría a los consumidores.

Pero al mismo tiempo que los medios de comunicación comerciales defendían, de forma mentirosa, la privatización, el traidor de la patria Michel Temer declaraba exentas de impuestos a las poderosas multinacionales del petróleo. No era suficiente con la entrega regalada de las riquezas del pre sal, las empresas que se hicieron con el petróleo brasileño recibirán más prebendas de los golpistas.

Pero si los lectores piensan que el contubernio de traidores a la patria se reduce a esos dos aspectos, están completamente confundidos. Diariamente, el ocupante ilegítimo del Palacio de Planalto está presto a favorecer al empresariado, tanto nacional como extranjero, en detrimento de los trabajadores. En este sentido, conviene recordar que la pseudo-reforma laboral aprobada por los aliados del traidor a la patria en el Congreso entró en vigor el pasado 11 de noviembre. 

En todo Brasil están convocadas manifestaciones contra el desmantelamiento de la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), pero los medios de comunicación comerciales y algunos ilustres personajes, como el abogado Ives Gandra Martins Filho –hijo de uno de los defensores incondicionales de la dictadura empresarial militar instalada en Brasil a partir de 1964–, defienden ardientemente la supresión de la magistratura de trabajo y, consecuentemente, la pérdida de derechos de los trabajadores, con el claro objetivo de favorecer a la patronal, que hace todo y más para obtener mayores beneficios.

Gandra Martins y los medios de comunicación comerciales conservadores no desmerecen al Gobierno y, diariamente, difunden de forma absurda que Brasil ahora empieza a entrar en la “modernidad”. Repiten la noticia incontables veces con el objetivo evidente de convertir esa mentira en una verdad absoluta. Repiten, en pleno siglo XXI, la vieja técnica del ministro de Propaganda del III Reich, Joseph Goebbels.

Adoptaron esa técnica en la época de la dictadura empresarial militar, con afirmaciones del tipo "el país va muy bien", y por algún tiempo consiguieron engañar a algunos sectores de la clase media con mentiras que les hacían pensar que vivían en un país maravilloso. La farsa, sin embargo, no duró mucho tiempo, ya que acabó prevaleciendo la verdad.

En este sentido, entre los golpistas de 1964 y los actuales, de 2016, hay muchas semejanzas. Hoy en día, a medida que Brasil camina de regreso hacia el pasado a consecuencia de las medidas que se están tomando, los actuales defensores de favorecer a las empresas multinacionales intentan, a toda costa, vender la misma mentira que nos contaron en la época de la dictadura empresarial militar.

Quien tenga dudas, no tiene más que consultar la prensa de la época, repleta de titulares que hacían apología del falso milagro brasileño. Como ante la evidencia las mentiras de ese tipo terminan descubriéndose con el tiempo, es muy probable que las burdas mentiras de nuestro tiempo también tengan los días contados. Aunque sólo sea porque las mentiras, a pesar de la prensa comercial, terminan descubriéndose ante la fuerza de los hechos.

Queda esperar el curso de los acontecimientos en este país continente llamado Brasil.

*Mário Augusto Jakobskind es periodista y escritor brasileño.

Edición: Vivian Viríssimo | Traducción: Alfredo Iglesias Diéguez/Rebelión