IMPERIALISMO

Diez pasos para entender los riesgos de entregar la Base de Alcántara a los EUA

Acuerdo para uso de la base configura el caso más flagrante de cesión de soberanía en Brasil

Localizada en el Nordeste, frente a África Occidental, ideal para los EUA y sus operaciones político-militares en América del Sur y Africa / Divulgación / CLA-IAE

Brasil vive un proceso legislativo cuyo objetivo es acelerar transformaciones en la estructura del Estado y en las normas de convivencia de la sociedad brasileña. Estas transformaciones están siendo hechas con escaso debate en la sociedad y en el Congreso para temas tan importantes, lo que tendrá serias consecuencias. Además de esta amplia legislación, compromisos internacionales pueden ser asumidos, con consecuencias aún más graves. Uno de ellos involucra la Base de Alcántara, y la posibilidad de un “acuerdo” con el gobierno de los Estados Unidos que, si se lleva a cabo, resultará, en la práctica, en una ocupación estratégica de nuestro territorio por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos. Y en el posicionamiento de Brasil en posición subalterna en la geopolítica global. Entienda por qué.

1. Los Estados Unidos, además de sus flotas de porta aviones, navíos y submarinos nucleares que surcan todos los mares, poseen más de 700 bases militares terrestres fuera de su territorio nacional en los más diversos países, en muchas de las cuales instalaron armas nucleares y sistemas de escucha de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés).

2. Los Estados Unidos tienen bases de lanzamiento de cohetes en su territorio nacional, entre ellas la base de Cabo Cañaveral, perfectamente dotadas, con los equipamientos más sofisticados del mundo, para el lanzamiento de satélites y de cohetes.

3. Los Estados Unidos no necesitan, por lo tanto, de instalaciones a ser construidas en Alcántara para el lanzamiento de sus cohetes.

4. El objetivo estadounidense no es impedir que Brasil tenga una base competitiva de lanzamiento de cohetes; esto el Gobierno brasileño ya impide que ocurra por la contención de gastos del programa espacial brasileño.

5. El objetivo principal norteamericano es tener una base militar en territorio brasileño en la cual ejerzan su soberanía, fuera del alcance de las leyes y de la vigilancia de las autoridades brasileñas, inclusive militares, donde puedan desarrollar todo tipo de actividad cuya esencia es militar.

6. La localización de Alcántara, en el Nordeste brasileño, frente a África Occidental, es ideal para los Estados Unidos del ángulo de sus operaciones político militares en América del Sur y en África y de su estrategia mundial, en confrontación con Rusia y China.

7. El gobierno de Michel Temer tiene como objetivo central de su política (que no es nada más que el cumplimiento de las recomendaciones del Consenso de Washington) atender todas las reivindicaciones históricas de los Estados Unidos hechas a Brasil no sólo en términos de política económica interna (apertura comercial, libertad para inversiones y capitales, desregulación, fin de las empresas estatales, en especial de la Petrobras) como en términos de política externa.

8. Cabe a la política externa de Temer cooperar con la ejecución de este programa de gobierno, cuyo objetivo principal es atraer inversiones extranjeras, además de acciones de combate a Venezuela, de alejamiento en relación a los vecinos de América del Sur, de destrucción del Mercosur, a partir de acuerdo con la Unión Europea, caballo de Troya para abrir las puertas a un futuro acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, de adhesión a la OCDE, como forma de consolidar esta política económica y de alejamiento y negligencia en relación a los países del Sur.

9. En esta política general del gobierno Temer, el acuerdo con los Estados Unidos para la utilización de la Base de Alcántara configura el caso más flagrante de cesión de soberanía de la historia de Brasil.

10. Los Estados Unidos, si vinieran a instalarse en Alcántara, de allá no saldrán, pues de allá podrán “controlar” Brasil, “alineando” de hecho y definitivamente la política externa brasileña y volviendo cada vez más difícil el ejercicio de una política externa independiente. 

(*) Samuel Pinheiro Guimarães es diplomático. Fue secretario general de la Cancillería (2003-2009) y ministro de Asuntos Estratégicos (2009-2010)

Edición: Rede Brasil Atual | Traducción: Pilar Troya