VIVIENDA

Negligencia de la alcaldía tras desplome de edificio en la ciudad de São Paulo

Una semana después, sus habitantes siguen acampando cerca del local y relatan falta de apoyo del gobierno

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Adilson, que vivía en el edificio desplomado, teme que el poder público se olvide de dar respuestas a los acampados / Juliana Gonçalves

“La explotación de la miseria por la miseria. Una reja separa a los que no tienen nada de los que perdieron todo”.

Así uno de los voluntarios que no quiso identificarse describió el escenario frente a la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de los Hombres Negros, localizada en el Largo do Paissandu, región central de la ciudad de São Paulo.

Allá están acampados desde el primero de mayo las víctimas del incendio y desplome del edificio Wilton Paes de Almeida donde vivían cerca de 630 personas entre adultos y niños, según datos de la Secretaría Municipal de Asistencia y Desarrollo Social (SMADS).

Cerca de 40 familias aún están en el lugar del accidente instaladas en tiendas de campaña sin ningún apoyo del gobierno y esperan una posición definitiva de la alcaldía de São Paulo, y de los gobiernos estatal y federal.

La única acción concreta ofrecida por el poder público fue la instalación de una reja con el objetivo de separar a los ex habitantes del edificio que todavía están en el lugar de la población en situación de calle que vive en los alrededores, que se interesan por las donaciones que son distribuidas en la plaza.

Albergues

Hubo también la propuesta de enviar a los acampados a albergues.

“La estrategia de la alcaldía es intentar separar estas familias llevándolas a los albergues para personas en situación de calle, pero las familias no aceptaron la propuesta”, cuenta el abogado Ariel de Castro Alves, integrante del Movimiento Nacional de Derechos Humanos que acompaña y ayuda a las familias a solicitar nuevos documentos.

Sin embargo, otro voluntario que presta ayuda a las familias, Tarcísio Geraldo Farias, cuenta que no todas las víctimas siguen acampadas.

“Hay familias alojadas en la sede del Movimiento Nacional de Personas en Situación de Calle. Hay familias en albergues también, que en un momento de desesperación fueron hacia donde las llevaron”, explica.

Los ex habitantes del edificio creen que si aceptan ir a los albergues serán olvidados por la alcaldía y no recibirán una solución definitiva, como una vivienda. Es lo que cuenta el vendedor ambulante Adilson da Silva, que hace cinco años vivía en la ocupación con la esposa y el hijo de cuatro años. “Seguimos en la resistencia, los que nos quedamos estamos en la resistencia”, insiste el vendedor.

Adilson da Silva resalta que la alcaldía ofreció un subsidio de vivienda de cerca de US$ 340 en el primer mes y cerca de US$ 112 en los meses posteriores por el plazo de un año. Pero el vendedor señala que teme no encontrar una vivienda por este valor y aunque encuentre, afirma que iba a tener un gasto adicional de transporte, pues sería imposible encontrar un inmueble para la familia en el centro de la ciudad por este valor.

El costo medio del alquiler de un apartamento de dos habitaciones  en el centro de la ciudad de São Paulo es cerca de US$ 490, según los datos del portal Imovelweb de diciembre de 2017.

Una reja separa a los ex habitantes del edificio de las personas en situación de calle. Las donaciones deben ser entregadas en los lugares mencionados en el letrero. En el lugar, la población solo pide llevar pañales y productos de higiene. Imagen: Juliana Gonçalves

"¿Cómo que un alcalde ofrece una ayuda de 100 dólares para sobrevivir y vivir en una casa? Un moralista como el juez Sergio Moro recibe una ayuda vivienda de más de US$ 1200 y tiene vivienda en la ciudad donde trabaja y yo voy a recibir 100 dólares y después van a echarme a la calle, sin recibir nada”, dice Adilson da Silva con recelo de ser olvidado.

Los acampados también reclaman por baños químicos y tiendas en el local, transparencia y acceso a la información sobre la investigación del incendio y la construcción de viviendas populares para familias de bajos ingresos en el terreno donde estaba el edificio ocupado.

Negligencia

Toda la estructura presente en frente al local del accidente fue donada por voluntarios. Son ellos quienes reciben y separan las donaciones y en una tienda improvisada cocinan y distribuyen alimentos y agua.

Clay Albuquerque, conductor que actúa como voluntario, cuenta lo que ha visto estos días.

“Estoy aquí desde el primer día como voluntaria y hasta ahora la alcaldía no hizo nada. Solicitamos baños químicos pero ellos alegan que no hay recursos, entonces por parte de la alcaldía hay una negligencia total, quien está ayudando es la población que tiene un buen corazón, pero la alcaldía, nada”, dice.

Lorraine Michelli, espera el subsidio vivienda para salir de la calle, pero afirma que continuará en la resistencia Imagen: Juliana Gonçalves

Todos los habitantes del edificio pagaban alquiler, al contrario de lo que decía la noticia en buena parte de los medios brasileños. Lorraine Michelli que vivía hace cinco años en la ocupación, cuenta que pagaba cerca de US$ 57 mensuales.

Cuando se le pregunta sobre el apoyo de la alcaldía de São Paulo a los desalojados, contesta con indignación: "¿Apoyo de la alcaldía? ¿En qué? La alcaldía no ofrece ningún apoyo. La alcaldía no ofreció ni agua. Mujer, estoy haciendo mis necesidades en un bolso, me hago pis en una botella. ¿Eso es para seres humanos?”, cuestiona.

A través de un comunicado oficial, la alcaldía informó que el pago del subsidio vivienda a las víctimas del incendio empezaría este martes (8) a partir de las 2 de la tarde. El pago será realizado por la Compañía de Desarrollo Habitacional y Urbano del gobierno del Estado de São Paulo (CDHU).

Edición: Diego Sartorato | Traducción: Luiza Mançano