CRISIS

'Están aplicando un manual de desestabilización en Nicaragua', dice embajadora

En entrevista con Brasil de Fato, diplomática afirma que en su país hay un intento de golpe de estado en curso

Leia em português | Read in English | Brasil de Fato, en Brasilia (DF)

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Policía Nacional divulgó imágenes de armamento encontrado dentro de la Universidad Nacional Autónoma de Managua, donde opositores se reunían / Policía Nacional/Divulgación

Nicaragua pasa por un período turbulento, marcado por intensas protestas contra el gobierno del presidente Daniel Ortega, reelecto en 2016 por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. La cobertura internacional de las manifestaciones ha destacado, en general, la represión a los participantes del movimiento de oposición, relatando detenciones e inclusive muertes. 

En entrevista con Brasil de Fato, la embajadora de Nicaragua en Brasil, Lorena Martínez, defiende que las protestas, iniciadas por una propuesta de reforma de las pensiones, ya no tienen razón de ser y han sido instrumentalizadas por la derecha y por el empresariado. Para ello, aplican en su país el mismo "manual de desestabilización" utilizado en otros países, incluyendo Venezuela y el propio Brasil. 

Martínez afirma que las manifestaciones en Nicaragua hoy cuentan con la presencia de individuos pagados que se valen del uso de armas de fuego y violencia. La diplomática afirma, en resumen, que hay contra el gobierno sandinista un intento de "golpe de Estado". 

Brasil de Fato: Las noticias que llegan a nuestro país resaltan la represión policial de las manifestaciones. Hay, inclusive, una cierta confusión sobre lo que reivindican las protestas. ¿Qué pasa realmente en Nicaragua?

Lorena Martínez: Desde el 18 de abril hay protestas en Nicaragua. Antes de esa fecha, estábamos yendo por buen camino: creciendo económicamente, con buenos niveles de reducción de la desigualdad y de inclusión social. 

Las protestas surgieron debido al tema de la reforma de las pensiones, que, realmente, era un pedido del FMI. Tenemos un programa con el FMI. El gobierno no aceptó la propuesta del FMI, pues era muy mala. Propuso otra, que afectaba más al sector empresarial. Afectaba a la población también, pero era mucho mejor que el proyecto del FMI. A partir de ahí surgen las protestas, en alguna medida, con legitimidad. Del otro lado, los empresarios se aprovecharon. Ellos tienen la actitud de nunca dejar a nadie meterse en algo que afecte a sus ganancias. Los empresarios, que no querían contribuir más, se involucraron. 

El gobierno, después de muchos días de protestas, retiró la propuesta inicial, pero las protestas continuaron, bajo el argumento de que había represión.

¿Cómo entender la actuación de la Policía Nacional en este contexto? ¿Hay represión?

La Policía [de Nicaragua] es muy nueva, tiene 39 años. La misma edad de la Revolución. No es una policía represora. El gobierno y el presidente Ortega no tienen como objetivo reprimir el pueblo. Es un presidente oriundo de una Revolución. Los comandantes de la Policía y el presidente sufrieron tortura, fueron blanco de la represión. Sufrieron muchas de las cosas de las que ahora los acusan. Nuestra Policía tiene valores revolucionarios, no fue construida para asesinar al pueblo. 

El momento en que hubo muchas protestas, tuvo que actuar como en todos los países. Hay muertos de los dos lados. Al comienzo, se decía que eran estudiantes. Pero ahora no son estudiantes, son personas pagadas para continuar las protestas y continuar en las barricadas. 

Cuando el presidente Ortega llamó a una mesa de diálogo con los manifestantes, para que ellos presentaran sus demandas, el primer día, pidieron la renuncia del presidente. ¿Cómo se negocia siendo que el único punto de la agenda es la renuncia de una persona electa con casi 72% de los votos y con un gran apoyo popular?

¿Hay manifestantes armados, entonces? Las imágenes que nos llegan muestran solo el uso de petardos.

Aquellos que permanecen protestando son extremadamente violentos. Están asesinando a personas que se identifican como sandinistas. Se volvió un movimiento ideológico, una acción partidaria. Hay muchas casas incendiadas apenas por ser de familiares de dirigentes o de parlamentarios sandinistas. 

La población que estaba protestando inicialmente no está más en las calles.  Esa violencia jamás fue vista en nuestro país. El nivel de odio asusta. Son personas pagadas por "programas especiales", que llegan en nombre de la democracia, de la libertad de expresión, con financiamiento para "jóvenes líderes", y que después desembocan en esa actuación.

Ellos están armados. Tenemos fotos. Ellos tienen armas de alto calibre. No están solo con petardos, como ellos dicen. Aunque los petardos también maten. Son personas destruyendo propiedad privada y pública. Muchas oficinas del sandinismo están siendo quemadas. 

Además de eso, ya se demostró que varias acciones violentas fueron realizadas con la intención de culpar a la Policía sandinista.

Brasil pasó por una ola de protestas en 2013, iniciadas por una reivindicación respecto a las tarifas de transporte. Muchos evalúan que, al final, estas protestas fueron canalizados por la derecha. ¿Esa es la visión que el gobierno sandinista tiene del actual proceso?

En Nicaragua, están aplicando un manual de desestabilización. Lo mismo que hicieron en Venezuela, aquí, en otros países, lo están haciendo en Nicaragua. Hay [por ejemplo] manipulación de fotos: cosas que sucedieron en otros países y que pasaron por montajes. Dicen que es "un asesinato cometido por la Policía Nacional", pero no es. Hay la imagen de una anciana que fue víctima de violencia doméstica y que ha sido utilizada como víctima de violencia policial en Nicaragua durante el Día de la Madre. Hay una gran manipulación. Tenemos una gran preocupación por combatir las noticias falsas, pero las fake news son más rápidas que cualquier otra cosa.  

Usted citó la divulgación de fake news. ¿Cómo se han comportado los medios de comunicación en Nicaragua?

Los medios de comunicación son pocos y están en pocas manos. La misma familia, normalmente. Siempre fueron anti-sandinistas. No es algo nuevo. Tanto los empresarios, como parte de la Iglesia Católica y los medios de comunicación, demuestran su anti-sandinismo que no es de ahora, es de siempre.  

Desde el triunfo de la Revolución, pasando por los 17 años de neoliberalismo, siempre fue esa la actitud. Mostrar que la izquierda son los "bandidos de la historia". En este momento, los medios de comunicación se están prestando a la manipulación de la información, al incentivo del odio, de la violencia. 

En relación al financiamiento de 'nuevos liderazgos' y organizaciones no gubernamentales, ¿Nicaragua entiende ese proceso como injerencia internacional en sus asuntos internos?

Ese tipo de financiamiento tiene, si, el objetivo de desestabilizar a los países. Hay varios programas para fortalecer los focos de oposición al gobierno. Los millones que llegan no son para apoyar al pueblo de Nicaragua. Están apoyando directamente a las ONG que, supuestamente, deberían actuar en un tema determinado. Esos jóvenes van a los países de donde vienen esos financiamientos para conocer las fórmulas y métodos que van a utilizar después.

Además de la renuncia de Ortega, ¿hay alguna otra cosa que los manifestantes reivindican?

No tienen ninguna propuesta. Primero porque son muy pequeños. Son minoría. Los partidos involucrados no tienen una buena representación en la Cámara de Diputados. No tienen gran expresión social. No hay propuesta de gobierno. Circularon memes con imágenes de mensajes que ellos supuestamente estarían intercambiando, en las cuales ellos discutían una junta interina de gobierno. Eso es lo que ellos quieren, llegar al poder sin necesidad de pasar por elecciones. Con votación popular, ellos no pasan. Que hagan un trabajo político, partidario, que participen en las elecciones. No hay razón para adelantar elecciones o para la salida del presidente. 

Hay grupos armados pidiendo la salida de Ortega. ¿El gobierno encara la continuidad de las protestas como un golpe de Estado, entonces?

Es un golpe de Estado. O mejor, es una tentativa de golpe. Quieren dar un golpe. Es un grupo que quiere desestabilizar al gobierno. Si un gobierno sale por el deseo de una minoría, eso es un golpe de estado.

Edición: Tayguara Ribeiro | Traducción: Pilar Troya