DESIGUALDAD

OPINION | Impactos del racismo en la asistencia de salud de mujeres brasileñas negras

El racismo institucional contraria principios y directrices del SUS y políticas públicas destinadas a las mujeres negras

Leia em português | Brasil de Fato, en João Pessoa, estado de Paraíba

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Investigación del Ministerio de Salud (2014) señala desigualdades en la atención de salud de las mujeres negras con relación a las blancas / Christian Woa

El racismo continúa constituyéndose como una traba para la garantía del derecho a la salud, dificultando la asistencia a la salud, que debería garantizar y efectivizar políticas públicas equitativas. Las desigualdades raciales y sus efectos en la salud reflejan el racismo institucional, contrariando los principios y directrices del Sistema Único de Salud (SUS) y de las políticas públicas destinadas a la salud de mujeres negras.

Como afirma Fernanda Lopes, “La lucha contra el racismo requiere producir reflexión y acción contra el modo por el cual esa subordinación se realiza”. La categoría raza fue redescubierta recientemente y ha sido un operador sensible para identificar las desigualdades y las inequidades que hacen más vulnerable a la población negra. Según datos del Ministerio de Salud (2014), existe una diferencia en la atención a las mujeres negras: estas reciben menos tiempo de atención médica que las mujeres blancas y son el 60% de las víctimas de la mortalidad materna en Brasil.

Con relación al parto, solamente 27% de las negras tuvieron acompañamiento, al contrario de las blancas que suman 46,2%, además de otras desigualdades como cuando se trata de anestesias, e informaciones posparto, como lactancia materna. Las mujeres negras están sometidas al aborto inseguro en mayor proporción cuando se las compara con las mujeres blancas, contribuyendo sustancialmente a la mortalidad materna.

Es en ese sentido que el movimiento feminista y el movimiento de mujeres negras se han colocado como sujetos políticos en el enfrentamiento de los sistemas ideológicos y en las desigualdades producidas por ellos, a partir de la autonomía, afirmación de la diferencia, igualdad, incidencia en el acuerdo, monitoreo y evaluación de las políticas y programas gubernamentales. Esa mirada feminista y antirracista se constituye como estrategia para ennegrecer la salud pública y exigir que la gestión pública considere a la cuestión racial como concepto que guía la elaboración e implementación de las políticas públicas, y así contribuir con la desnaturalización de la inferiorización de la negritud y de lo femenino.

De este modo, es posible percibir los reflejos de una sociedad capitalista de tradición esclavócrata y cuánto los impactos de esta sociedad afectan a la salud y a la calidad de vida de las mujeres negras. Sin embargo, el enfrentamiento del racismo no debe ser únicamente institucional, pues las discriminaciones raciales no son un problema solo de la salud pública, están imbricadas en el tejido social estructurante de una sociedad racista y patriarcal. Es necesario que las y los profesionales y trabajadores de la salud junto a la población luchen por un SUS antirracista.



*Es psicóloga, feminista negra y activista de la Articulación de Mujeres Brasileñas y del Movimiento de Mujeres Negras en Paraíba.

Edición: Paula Adissi | Traducción: Pilar Troya