ELECCIONES 2018

Privatizaciones | El pueblo brasileño está en contra pero, ¿qué dicen los candidatos?

La venta de empresas públicas estratégicas al capital privado es uno de los temas sensibles del debate electoral en 2018

Leia em português | Brasil de Fato, en São Paulo

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Mayoría de la población está contra las privatizaciones / Marcelo Camargo/Agência Brasil

Hace 20 años, el 29 de julio de 1998, la Bolsa de Valores de Rio de Janeiro consumó la mayor privatización ya realizada en Brasil, recaudando poco más de US$ 18.700 millones [en la época] con la venta de 12 empresas de la Telecomunicaciones Brasileñas S.A. (Telebras).

Aunque uno de los principales argumentos para la venta haya sido la necesidad de expansión de la telefonía en Brasil y la mejoría del servicio, dos décadas después, las empresas de telefonía tienen los records de reclamaciones junto con el Servicio de Protección al Consumidor (PROCON), ocupando los tres primeros lugares en número de quejas de los consumidores en el estado de São Paulo.

Desde la privatización, el número de celulares tuvo un aumento sustancial en el país, llegando a más de 280 millones de aparatos en 2015, según la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (ANATEL). Al mismo tempo, las tarifas del servicio se volvieron inmensamente más caras. Luego de apenas cinco años de la privatización del sector, los precios habían subido 512%, según datos de la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (FIPE por sus siglas en portugués), habiendo sido la segunda mayor alza de precios registrada en el período, atrás solamente de los alquileres.

Para Luiz Gonzaga Belluzzo, economista y profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), además del bajo precio al que fueron vendidas, la privatización de las telecomunicaciones comprometió gravemente otros sectores de la economía, como la ciencia y tecnología, que venían siendo priorizadas por la gestión pública.

“En el caso de la privatización de las empresas de telecomunicación, la cuestión más grave fue que interrumpimos un programa de investigación en el área de telecomunicaciones, que avanzaba muy aceleradamente dentro del área de investigación de la Telebras”, recuerda Belluzzo.

Leda Paulani, economista y profesora de la Universidad de São Paulo (USP), destaca que los procesos de privatización en Brasil revelaron los verdaderos intereses de sus defensores. “Si está por detrás de ese tipo de propuesta la idea de que se quiere aliviar las cuentas públicas o reducir la deuda, eso es completamente cuestionable. Si era para eso mismo, tendrían que ser vendidas por el precio que valen, y no a precio de huevo como se hace. En Brasil, todas las privatizaciones, inclusive las de las empresas de telecomunicación, la de la [empresa de energía] Vale, del Pre sal, todo lo que fue vendido lo fue a precios muy inferiores a lo que debía ser”.

El sector más nuevo en entrar en la mira de la saña privatizadora del gobierno golpista de Michel Temer es el eléctrico. Según Belluzzo, esa propuesta “es una falta de noción completa de como funciona una economía contemporánea”.

Pueblo y escenario electoral

Una encuesta del Instituto Datafolha realizada en noviembre de 2017 mostró que 70% de los brasileños están contra las privatizaciones. El estudio considera además el escenario electoral. Según los resultados, los electores que “optan por Lula son los más contrarios a las privatizaciones (80%, y 10% están a favor). A continuación aparecen los que prefieren Ciro Gomes (76% contra, 19% a favor), Marina Silva (70% contra, 17% a favor), Jair Bolsonaro (58% contra, 35% a favor) y Geraldo Alckmin (54% contra, 36% a favor)”.

En el campo democrático popular, los candidatos son unísonos en su oposición a las privatizaciones. El ex presidente y precandidato por el Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, está contra la privatización de sectores estratégicos de la economía. Él defiende la realización de un referendo para revocar la venta de activos de la Petrobras, la negociación entre la Embraer y la Boeing y la privatización de la Eletrobras.

El candidato a presidente por el Partido Democrático Laboral (PDT por sus siglas en portugués), Ciro Gomes, también está contra las privatizaciones y defiende la realización de un proyecto nacional de desarrollo y la consulta popular como mecanismo para la toma de decisiones con relación a los proyectos de privatización.

Manuela D’Ávila, precandidata por el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), afirma que “las privatizaciones reflejan la ausencia de un proyecto de desarrollo para Brasil”. La candidata está contra la privatización, así como Guilherme Boulos, candidato por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que además defiende la re estatización de sectores estratégicos.

En el campo de la derecha, las posiciones son divergentes, pero transitan en la defensa de los procesos privatistas. El candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), ha afirmado que es favorable a las privatizaciones, pero defiende la preservación de sectores estratégicos de la economía. A pesar de eso, escogió como su asesor económico el liberal Paulo Guedes, quien afirmó a la prensa que defiende ‘privatizar todo lo que sea posible’.

Geraldo Alckmin, precandidato del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) defiende un amplio programa de privatizaciones, pero propone preservar empresas estratégicas como la Petrobras y los bancos de Brasil y Caixa Económica Federal.

El ex ministro de Hacienda del gobierno golpista de Michel Temer, Henrique Meirelles, precandidato del Movimiento Democrático Brasileño (MDB) defiende la reducción cada vez mayor de la participación del Estado en la Petrobras y en los bancos de Brasil y Caixa Económica Federal.

Marina Silva, aunque se haya posicionado contra la privatización de la Petrobras y de los bancos públicos, ya declaró que no tiene ningún tipo de ‘dogmas contra privatizaciones’.

Edición: Juca Guimarães y Vivian Fernandes | Traducción: Pilar Troya