Reporte

Elecciones en Bolivia | Oponente de Evo intenta desvincularse del Octubre Negro

Carlos Mesa, segundo colocado en las encuestas para el domingo (20), fue vicepresidente durante masacre de 2003

Brasil de Fato | La Paz (Bolivia)

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Carlos Mesa y Sánchez de Lozada / Archivo/Gobierno de Bolivia

Este octubre se cumple el 16º aniversario de la Guerra del Gas, que ha resultado en más de 70 muertos y 400 heridos en Bolivia. En la ciudad de El Alto, vecina a la capital La Paz, las paredes dicen: “Ni olvido ni perdón. ¡Justicia!”.

La razón del conflicto fue una decisión del presidente de entonces, Gonzalo Sánchez de Losada, de exportar gas natural a Estados Unidos y México utilizando un puerto chileno como intermediario, sin proponer ninguna medida para abastecer la demanda interna.

Para contener los disturbios, que tuvieron su epicentro en El Alto, militares con armas de guerra dispararon contra la población indefensa, que intentó reaccionar con palos y piedras. La repercusión negativa de los ataques, después de dos semanas, hizo que el presidente renunciara y abandonara el país.

El diputado de Sánchez de Lozada, quien asumiría el país en medio de la crisis, era Carlos Mesa, el principal oponente del presidente Evo Morales en las elecciones del domingo (20).

Esta disputa electoral y el aniversario del llamado "Octubre Negro" pusieron de nuevo en primer plano los acontecimientos de 2003.

Esta semana, el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, dijo que era hora de hablar sobre "las responsabilidades de Sánchez de Lozada, Carlos Mesa y otros en la masacre de octubre de 2003". De hecho, el ex presidente y actual candidato de la Comunidad Ciudadana ha podido preservar su imagen desde entonces, como si no hubiera estado de acuerdo con ninguna acción violenta del estado.

Mesa obviamente niega cualquier responsabilidad por la masacre y acusa al gobierno de Morales de promover una "guerra sucia". Aún así, los graffitis con la expresión "Mesa Asesino" se han multiplicado en las paredes de El Alto en la víspera de las elecciones.

Los bolivianos que exigen un juicio a Mesa argumentan que su posición en contra de la matanza solo se oficializó después de que el número de víctimas había pasado de 60. Es decir, durante las primeras semanas de la masacre, él habría sido cómplice de los asesinatos.

En cualquier caso, la discusión solo interesa a los partidarios de Evo Morales. Si no pueden demostrar en documentos oficiales la participación del vicepresidente en el "Octubre Negro", al menos han recuperado la memoria de una Bolivia de crisis y trastornos sociales, que parece haber quedado en el pasado.

Edição: Guilherme Henrique