INFLACIÓN

Navidad sin carne bovina: alza de precios afecta población más pobre de Brasil

Gobierno de Bolsonaro no actúa para controlar la subida del dólar; incremento del precio también afecta otros alimentos

Leia em português | Read in English | Brasil de Fato | São Paulo (SP)

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Altos valores de la carne bovina afectaron las fiestas navideñas de los brasileños / Guilherme Weimann

Desde hace 11 años al frente de la parrillada Juninho Grill, en Belford Roxo, un municipio en la región metropolitana de Rio de Janeiro, el parrillero Gerson Velame acompañó la reducción de su clientela en un 30% en los últimos días, después de que aumentó el precio de la brocheta de carne de R$ 5 a R$ 7 [aumento de 40%].

El incremento del precio de la brocheta que Gerson comercializa no es una caso aislado pues acompaña los altos valores de la carne bovina que encarecen las fiestas navideñas de los brasileños.

“Compraba un kilo de cuarto trasero a R$ 17,00 pero ahora subió a R$ 35,00. Aun así, no transferí al consumidor todo el perjuicio de ese incremento, pues el precio de la brocheta debería ser R$ 8, pero estoy intentando mantener mis clientes”, cuenta el parrillero que escucha todos los días las quejas de los consumidores.

Pese a que el alza oficial corresponde al 8,1%, algunos supermercados ponen valores más altos, según Gerson. La inflación en noviembre fue la peor en los últimos cuatro años según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

El parrillero, así como gran parte de la población, ve pocas perspectivas de volver a consumir carne bovina como en las fiestas navideñas anteriores.

El economista y docente de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), João Sicsú, afirma que difícilmente el gobierno federal, actuará para cambiar el precio de la carne bovina. El explica que la falta de control del presidente Jair Bolsonaro con relación a la devaluación del real, ante el alza del dólar, es uno de los principales factores para la pérdida del poder de compra de los brasileños.

“Los frigoríficos exportan y ganan más debido a la subida del dólar. Ahora venden la carne aquí al mismo precio. El dólar no puede presentar esa volatilidad, de R$ 2,20 a R$ 4,20. Y el gobierno no tiene ninguna política o idea para controlar el precio de la moneda estadounidense, lo que el Banco Central podría hacer”, analiza.

Más pobres

Un estudio presentado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA) divulgado el último martes (10) señaló que las familias con bajos ingresos, que ganan hasta R$ 1.643,78 (US$ 400) por mes, son las más afectadas por la inflación. Además del precio de los alimentos, los gastos en la vivienda también afectan el bolsillo de los más pobres, sobre todo a partir del incremento de las tarifas de energía eléctrica.

“Este escenario es extremadamente negativo para los que ganan menos. Cuanto menor es el ingreso, más gastos en alimentos. Son familias que gastan la mayor parte de sus presupuestos en comida. Eso hace que la inflación sea mayor para los pobres”, afirma el economista.

No solo la carne bovina

La política del gobierno federal de permitir una alta variación del dólar ha afectado el bolsillo de los consumidores en otros ítems alimenticios. La importación del trigo, por ejemplo, afectará los precios del pan, galletas y pastas. Otro ítem que acumula subidas en el precio es el frijol, un 42% más caro en 2019. 

Para el coordinador del Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), Humberto Palmeira, la subida del precio de la carne bovina en función del programa de abastecimiento para el mercado chino vino para quedarse, lo que  afectará también otros alimentos relacionados con la carne bovina, como el maíz, utilizado en raciones para ganado.

“La subida del precio del maíz intensificará también la producción del grano y, consecuentemente, ocupará el espacio de otros cultivos de alimentos. Otro punto es el desmantelamiento de las políticas para producción de arroz en la agricultura familiar, sobre todo en las regiones Norte y Noreste, lo que volvió inviable transportar arroz de la región sur hacia todo el país. Brasil no es autosuficiente en arroz y habrá que importar a un precio más alto de Asia”, analiza.

El coordinador del MPA recuerda también que los ataques a los pueblos tradicionales y su producción impiden la construcción de una alternativa al agronegocio y al oligopolio de grandes empresas que definen el precio de los alimentos para la población.

“No es solo un escenario de desmantelar las políticas de la agricultura familiar, es un escenario en que quilombolas [habitantes de comunidades rurales ancestrales que agrupan afrodescendientes], campesinos, son brutalmente atacados, expulsados de sus territorios para dar lugar a la expansión de las commodities. No es una ausencia de políticas, es la presencia de una política muy clara y que ahora va a afectar la alimentación de toda la población”, afirma Palmeira.

Edición: Mariana Pitasse | Traducción: Luiza Mançano