Género

Menos ingresos y más violencia: mujeres están entre los más afectados por la pandemia

En Rio de Janeiro hubo un incremento del 50% en las denuncias de violencia doméstica

Traducción: Luiza Mançano

Brasil de Fato | São Paulo (SP) |
Antes de la cuarentena, Patrícia Prete, costurera, vendía sus productos en ferias libres. Ahora, para mantener sus ingresos, produce mascarillas - Nelson Almeida/AFP

Las mujeres en Brasil están entre los grupos sociales más afectados por la pandemia del nuevo coronavirus, cuando se trata del impacto económico. En este grupo, la situación de vulnerabilidad es más grande entre las mujeres indígenas, afrodescendientes e inmigrantes. Este es el análisis de Maria Fernanda Marcelino, integrante de la Sempreviva Organización Feminista (SOF) y  seguidora de la Asociación de Mujeres de la Economía Solidaria (AMESOL).

Y por qué? “Porque las mujeres son mayoritariamente el grupo social que está en puestos más precarios e informales o aquellas que sobreviven con un salario mínimo, o pensiones, trabajos domésticos o prestación de servicios”, explica.

Otro agravante: en general, las mujeres son las jefas de familia, es decir, las responsables por mantener a sus hijos y otros familiares, lo que genera una sobrecarga más intensa de las mujeres durante la cuarentena. “Además de pensar en garantizar los alimentos, aún enfrentan la batalla del funcionamiento de la casa. Eso genera una tensión, un estrés”, concluye.

Actualmente, Marceline acompaña la situación de las mujeres artesanas, costureras, y de otras profesiones, que forman parte de la AMESOL y que antes de la cuarentena comercializaban sus productos en ferias libres en la región central de São Paulo y cuenta que la exasperación de estas mujeres ante el aislamiento es gigante, pues no pueden seguir con sus ventas en las calles.

Este es el caso, por ejemplo, de Elaine Aparecida de Souza, de 46 años, habitante de la zona este de São Paulo, que concentra barrios populares. Ella es trabajadora autónoma y vende comidas para reuniones corporativas. Ella describe que está “aterrorizada”.  “Estaba empezando a realizar una planificación financiera y hasta fines de abril podré mantenerme y satisfacer las necesidades básicas”, afirma.

Para intentar garantizar su renta mensual, empezó a vender panes y bizcochos caseros en internet. Dependen de sus ingresos su madre y dos hermanas.

Patrícia Prete, de 35 años, habitante de São Bernardo do Campo, município de la región metropolitana de São Paulo, se encuentra en la misma situación. Antes de la cuarentena, ella que es costurera, vendía sus productos en ferias libres. Hoy, para mantener sus compromisos económicos, produce mascarillas. “Nos vamos a apretar, tendremos que disminuir muchos gastos en la casa”.

Según Maria Fernanda Marcelino, esta es una situación al borde del abismo”. “Si el gobierno no hace algo inmediatamente, se agudizará la pandemia. Una hecatombe se acerca”. El presidente Jair Bolsonaro (sin partido) sancionó el pasado viernes (03) el subsidio de emergencia de hasta R$ 1.200,00 (US$ 227) que beneficiará a muchas jefas de familia. 

Violencia contra las mujeres

Con la llegada de la cuarentena generada por la pandemia, para muchas mujeres se acabó también la idea de la casa como un ambiente seguro para el descanso, la acogida y el afecto. Esa puede ser una de las razones del incremento de la violencia doméstica desde el comienzo del aislamiento social. En Rio de Janeiro, por ejemplo, hubo un incremento de un 50% en el número de denuncias de casos de violencia doméstica.

Marcelino afirma que, en São Paulo, las mujeres que frecuentan los centros de atención a las víctimas y casas de apoyo “desaparecieron debido al aislamiento, pero también porque se agudiza la cárcel, la privación de libertad, del uso del celular, de hacer cualquiera elección para salir de la situación de violencia”.

Según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública, en 2019, fueron registrados 263.067 casos de lesiones corporales dolosas y un caso de violencia doméstica a cada dos minutos.

En marzo de este año, la Organización de las Naciones Unidas divulgó un documento con las posibles consecuencias de la pandemia de covid-19 en el ámbito doméstico. 

“[Los riesgos] son más grandes debido al aumento de las tensiones en casa y también pueden aumentar el aislamiento de las mujeres. Las sobrevivientes de la violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para intentar huir de situaciones violentar o acceder a órdenes de protección que salvan vidas y/o servicios esenciales debido a factores como la restricción del movimiento durante la cuarentena”, afirma la organización en un fragmento del documento.

“Analizando los datos en internet, se puede ver que el número de robos o de atracos casi se anula, pero el número de denuncias clasificadas como peleas de parejas, que sabemos que no se tratan de peleas, sino de violencia sexista, estalló debido a esta situación”, afirma Maria Fernanda Marcelino.

“Cuando se tiene un ambiente de violencia, las mujeres se enfermarán, se agudizarán las situaciones de sufrimiento psíquico, depresión, angustia, pánico, porque el lugar que debería ofrecerles seguridad es es lugar que les vuelve más vulnerables”.

Edición: José Eduardo Bernardes