ABRIL INDÍGENA

Brasil | El Estado tiene un déficit con los pueblos indígenas, dice el cacique Xukuru

Marcos Xukuru, cacique del municipio de Pesqueira, en Pernambuco, enumeró las luchas prioritarias de los indígenas

Traducción: Isabela Gaia

Brasil de Fato | Recife |
Marcos Luidson, el "Cacique Marquinhos", dirige al pueblo Xukuru de Serra do Ororubá, en Pesqueira, estado de Pernambuco - Ororubá Filmes

Durante el mes de abril, etnias indígenas de todo Brasil participan en una jornada de acciones y movilización conocida como "Abril Indígena". El programa incluye discusiones sobre la salud indígena, la demarcación de tierras y el fin de los conflictos con la agroindustria y la minería.

Para entender cuáles son las luchas indígenas de este año, Brasil de Fato conversó con Marcos Xukuru, cacique del pueblo Xukuru do Ororubá, una nación indígena que reúne, en sus 24 aldeas, cerca de 20 mil habitantes del municipio de Pesqueira, en el estado de Pernambuco, región nordeste de Brasil.

Marcos Luidson de Araújo, de 42 años, asumió el cargo de cacique a los 25 años, en 2003, cinco años después del asesinato de su padre, el cacique Chicão, muerto a tiros en 1998.

En 2020, Marcos Xukuru disputó y ganó las elecciones a la alcaldía de Pesqueira, pero la Justicia Electoral aún no ha permitido que asuma el cargo.

En 2015, el cacique Marcos Xukuru fue condenado, sin pruebas, por un incendio en la ciudad. La defensa del alcalde electo alegó, sin embargo, que la Ley Ficha Limpia (que prohíbe que personas condenadas por la Justicia asuman cargos políticos) no incluye situaciones de ese tipo. El proceso espera una decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE).

El cacique es el primer indígena elegido para este cargo en la historia de la ciudad, que tiene un 15% de la población compuesta por personas de la etnia Xukuru, la mayoría viviendo en aldeas en el área rural.

Lea la entrevista.

Brasil de Fato: Para usted, ¿qué significa ser indígena en el Brasil de 2021?

Cacique Marcos: Es un momento de mucha lucha. Históricamente, los pueblos indígenas siempre han tenido agendas importantes, luchas por temas territoriales. Hoy podemos decir que no tenemos mucho que celebrar.

Nuestra existencia siempre ha sido trabajar con miras a mejorar la calidad de vida y asegurar que el Estado brasileño cumpla con su rol institucional, que es demarcar las tierras indígenas, proteger estos territorios y garantizar a nuestros pueblos una vida digna dentro de estos espacios físicos.

Es decir, que tengamos, además del espacio recuperado, también políticas públicas que lleguen a nosotros y atiendan nuestras necesidades dentro de las especificidades que la misma Constitución nos garantiza como indígenas en este país.

El 19 de abril es el Día de la Lucha Indígena. Para usted, ¿cuál es la importancia de destacar esta fecha?

Tenemos todo un mes que el movimiento indígena estableció como el "Abril Indígena", que es el mes en el que tenemos la oportunidad de dar mayor visibilidad a las luchas, a los lineamientos del movimiento.

Este es el momento para que señalemos estas violaciones que comete el Estado brasileño; y este retroceso que el Estado y el gobierno están buscando por todos los medios, dentro de un proceso de paralización de la demarcación de tierras indígenas.

Por ello, hemos creado medidas propositivas en el Congreso Nacional que abordan la demarcación de tierras indígenas, el avance de la agroindustria y la deforestación. Esta es una agenda importante que el movimiento indígena intenta llevar al escenario nacional.

Actualmente hay 896.917 indígenas en Brasil, pero solo 517.383 viven en tierras indígenas y los otros 379.534 habitan territorios no demarcados, según datos oficiales. ¿Cómo ve esta situación actual de ausencia de demarcación?

Es tanta violencia. Incluso después de más de 500 años [desde la llegada de los colonizadores portugueses], seguimos luchando para que el Estado brasileño pueda regularizar nuestros territorios. Han pasado casi 30 años de la promulgación de la Constitución, y el Estado brasileño sigue teniendo este déficit con los pueblos indígenas.

La violencia va en aumento, porque no se demarca la tierra y poco a poco los pueblos indígenas necesitan ocupar esos espacios. Luego, con las retomadas, las reconquistas y las luchas, hay asesinatos y un proceso de criminalización contra las dirigencias.

Es muy difícil, pero eso no quiere decir que el movimiento esté paralizado. El movimiento está activo, guiando esto incesantemente en el Congreso Nacional, en los estados y donde más estamos involucrados. Buscamos estas movilizaciones para asegurarnos de poder triunfar en esta gran lucha de los pueblos indígenas.

Ritual del pueblo Xukuru en Pesqueira (PE) / Archivo personal

Según datos de la Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), más de 52 mil indígenas fueron infectados con la COVID-19 y más de 1 mil murieron como consecuencia de la enfermedad, que afectó a 163 de los pueblos. ¿Cómo analiza las acciones para combatir la pandemia con los pueblos originarios, así como su vacunación?

Tuvimos varios problemas con la pandemia. Evidentemente, tenemos una extensión territorial que vuelve todo distinto. Esto varía de un estado a otro y de un dirigente a otro.

Aquí en Pernambuco tuvimos mayor tranquilidad al respecto, porque, de inmediato, las dirigencias indígenas se movilizaron. Teníamos barreras sanitarias, lo hicimos internamente, en sociedad con el distrito [sanitario], distribuimos mascarillas y alcohol en gel; es decir, pudimos dar una respuesta dentro de lo que era posible en ese momento.

En Xukuru, por ejemplo, construimos una casa de apoyo, recogiendo a los de nuestros familiares que estaban contaminados; le dimos tratamiento especializado. Logramos vacunar al 95% de la población del territorio Xukuru.

Ya casi terminamos con el cronograma completo de los demás, porque hay que esperar la autorización para realizar el proceso de inmunización en mujeres embarazadas y madres que estaban amamantando.

Vamos a concluir rápidamente el 100% de lo establecido por la Organización Mundial de la Salud.

Fonte: BdF Pernambuco

Edición: Vanessa Gonzaga e Poliana Dallabrida